China ha sumado desde este 1 de enero una nueva medida para intentar revertir la pérdida de población . El gigante asiático ha empezado a gravar condones y píldoras anticonceptivas , eliminado así una exención fiscal vigente en el país durante tres décadas, informa Reuters. Desde que en 2022 se confirmó la caída demográfica por primera vez en China, Pekín ha estado luchando por impulsar la natalidad en la segunda economía más grande del mundo, por ahora sin éxito. La idea es paliar los efectos que tendría en la economía, el sistema de pensiones y la sanidad pública una cronificación del problema . Pero revertir los estragos de décadas de la política del hijo único llevará tiempo. A partir de este año, los condones y las píldoras anticonceptivas están sujetos a un impuesto al valor agregado del 13% , el tipo estándar para la mayoría de los bienes de consumo. A ello se suman otras medidas para favorecer la natalidad como la creación el año pasado de un subsidio anual para el cuidado infantil, o instar a las universidades a ofrecer «educación sobre el amor» para presentar el matrimonio, el amor, la fertilidad y la familia de forma positiva. El mes pasado, en la Conferencia Central de Trabajo Económico anual, los principales líderes se comprometieron nuevamente a promover «actitudes positivas hacia el matrimonio y la maternidad» para estabilizar las tasas de natalidad. Las tasas de natalidad en China han estado disminuyendo durante décadas como resultado de la política del hijo único que implementó China entre 1980 y 2015, y de la rápida urbanización. El alto costo del cuidado infantil y la educación, así como la incertidumbre laboral y la desaceleración económica, también han disuadido a muchos jóvenes chinos de casarse y formar una familia.