Subir al Aratz desde el puerto de Otsaurte no es simplemente hacer cima en una montaña de 1.443 metros. Es, en realidad, realizar un viaje iniciático por el corazón del Parque Natural de Aizkorri-Aratz, un espacio donde la naturaleza se muestra con una fuerza bruta, casi dramática. Aquí, el paisaje cambia de piel a cada paso: del verde eléctrico de los pastos a la penumbra de los hayedos, para terminar en el gris infinito de la roca caliza.