Los videojuegos han dejado de ser un territorio exclusivo de los jóvenes para colarse con fuerza en las residencias de mayores. Lejos de las tradicionales sopas de letras o las partidas de dominó, ahora son los títulos de acción, disparos y aventuras los que captan la atención de una generación que ha descubierto una nueva forma de entretenimiento y terapia. La prueba es que el videojuego que más triunfa no es el popular Mario Bros, sino Red Dead Redemption 2, una historia ambientada en el Salvaje Oeste cuyo protagonista, un exforajido, ha sido rebautizado por Esperanza, una residente de 75 años, como Pepe el Vaquero. Detrás de esta iniciativa se encuentra Golden Gamers, una asociación cofundada por Gloria Sánchez y Alejandro, ambos con una larga trayectoria en el sector sociosanitario. Su objetivo era utilizar la tecnología para ofrecer a los mayores nuevas aventuras y experiencias, en lugar de limitarse a repetir las actividades de siempre. “Pensábamos que la tecnología debe emplearse para acceder a nuevos mundos a los que en la vida real no puedes acceder”, ha explicado Gloria. La idea de usar un juego como Red Dead Redemption 2 surgió de forma natural, al pensar en la fuerte conexión de esa generación con el cine western. Lo que comenzó como un experimento se convirtió rápidamente en un éxito. “Nuestra sorpresa fue que se lo pusimos como una experiencia más contemplativa, más de disfrutar, y las propias personas mayores se atrevieron y nos pidieron a coger el mando, a manejarlo ellos”, ha señalado Gloria. Este simple gesto multiplicó los beneficios terapéuticos: personas con falta de motivación mantenían la atención durante 45 minutos y recordaban al día siguiente lo que habían hecho, generando un estímulo que no logran las terapias tradicionales. Esperanza, con 75 años, es el mejor ejemplo del impacto de esta iniciativa. Empezó a jugar hace apenas un año y ha desarrollado un vínculo emocional muy fuerte con el protagonista del juego. “Ha sido una sorpresa tremenda, porque lo amo. Yo a Pepe lo amo”, ha confesado. Para ella, no es un simple personaje de un juego, sino un compañero de aventuras con el que siente que ha hecho “de todo”. La experiencia ha sido tan inmersiva que Esperanza relata con entusiasmo sus hazañas virtuales. “Hemos asaltado un tren, hemos destrozado un salón, hemos matado todo lo que se podía matar. Hemos saltado con el caballo a todas partes”, ha comentado. Para ella, ha supuesto una revolución frente a las actividades convencionales. “Yo soy mayor, pero no soy tonta. Dije, a este me lo como yo. Esto va a ser la alegría mía, porque de estar en un centro de mayores, que lo más atrevido que hacemos es una sopa de letras…”, ha añadido. Aunque Pepe el Vaquero es su favorito, Esperanza también ha probado otros géneros, como el Mario Kart. Sin embargo, sus preferencias se inclinan claramente por la acción. Su otro juego predilecto es el boxeo. “A mí me gusta el boxeo , el de Cassius Clay, el señor que baila cuando está boxeando”, ha explicado, diferenciándolo de otras disciplinas de lucha que no considera “un arte”. Esta preferencia por la acción no es exclusiva de Esperanza. Según Gloria Sánchez, es una tendencia generalizada entre los residentes. “El 80% de los casos siempre queréis puños, peleas, zombis o tiros”, ha revelado. Otro de los juegos que ha ganado popularidad es Mafia, porque les permite sentirse protagonistas de su propia película de gánsteres, como “la hija de Corleone”. La interacción es total, con los compañeros dándoles instrucciones y viviendo la partida con la misma intensidad. Los beneficios observados por Golden Gamers, aunque todavía en proceso de validación científica, abarcan todas las esferas. Han notado mejoras en la memoria a corto plazo, la estabilidad y el equilibrio en personas con riesgo de caída, e incluso un aumento del rango articular. A nivel social y emocional, los videojuegos han demostrado ser una potente herramienta para la reducción de la ansiedad y las alteraciones conductuales, confirmando que nunca es tarde para convertirse en un 'gamer'.