Crans-Montana, durante años, ha sido sinónimo de ocio, de lujo y de deporte. Es un pueblo de unos 11 mil habitantes situado en el corazón de los Alpes Suizos. Se encuentra relativamente cerca de las fronteras de Francia y de Italia, algo que ha provocado que sea un destino predilecto para turistas de ambas nacionalidades. Por supuesto, la joya de la corona es su estación de esquí, que además de las incontables pistas, cuenta con un resort de lujo, un campo de golf con cuatro recorridos, uno de ellos diseñado por Seve Ballesteros, y que ha sido cima clave para grandes carreras ciclistas como el Tour de Suiza, el Giro de Italia o el mismísimo Tour de Francia, que vivió allí en el año 1989 un final apoteósico en el que Laurent Fignon sentenció su segundo Tour. Durante décadas ha sido un lugar de fiesta, de glamour, residencia de grandes personalidades como Roger Moore, todo un símbolo de la bonanza, el bienestar y la libertad suizas. Durante la Nochevieja, celebrando la entrada al 2026, todo eso desapareció para dejar un escenario de terror absoluto. Un incendio por causas aun por confirmar arrasó con al menos 40 vidas y dejó cientos de heridos. la imagen espeluznante de una bola de fuego que engulle el edificio, en el que todavía suena la música techno con la que bailaban los asistentes antes de la tragedia, entremezclada por los gritos de dolor y de miedo, es espeluznante. La consternación, no podía ser de otra manera, ha llegado al Vaticano y, el Papa, junto a su Secretario de Estado, Pietro Parolin, ha enviado un telegrama escrito en francés en el que pide por las víctimas y les ofrece sus condolencias: "Que la Madre de Dios, en su ternura, traiga el consuelo de la fe a todos los afectados por esta tragedia y los mantenga en la esperanza", reza el mensaje dirigido al obispo de Sion, la diócesis en la que se ubica Crans Montana. El propio obispo, Jean-Marie Lovey, ha emitido un comunicado en nombre de su diócesis en la que expresaba la conmoción causada por el terrible suceso y también enviaba condolencias por las víctimas y por sus familias y seres queridos: "Lo que debería haber sido una noche de celebración se convirtió en una terrible catástrofe para cientos de personas. Nuestros pensamientos y oraciones están con ellos”.