Mucho se está hablando en los últimos días de la posible visita del Papa León XIV a España. “Podemos ir calentando motores”, expresó hace unos días el arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo, al ser preguntado en 'Herrera en COPE' por esta cuestión, mostrando su confianza de que la visita se produzca a corto plazo. Uno de los lugares que podría visitar el Pontífice en 2025 es Barcelona con motivo del 'Año Gaudí' cuando el próximo 10 de junio se cumplirán los cien años de su fallecimiento. Además se espera que a lo largo de este año se culminen las obras de la Sagrada Familia, o al menos la de la Torre de Jesucristo, la más alta, que será coronada con una cruz. La figura de Antoni Gaudí trasciende la arquitectura para adentrarse en el terreno de la santidad. El pasado 14 de abril, el Papa Francisco lo declaró venerable, reconociendo sus virtudes heroicas y abriendo oficialmente el camino hacia su beatificación. Así lo explica Armand Puig, sacerdote, presidente de la Agencia de la Santa Sede para la Calidad de las Universidades Eclesiásticas y autor de una biografía del arquitecto, quien afirma que el genio creativo es solo la mitad del hombre. "Gaudí fue un santo, alguien que quedó lleno de la santidad de Dios", sostiene Puig, una visión que gana fuerza en Roma, donde "nadie discute la santidad de Gaudí". Detrás del genio universalmente reconocido se escondía un hombre de profunda humildad y extraordinaria caridad. A pesar de las desgracias que marcaron su vida, como la pérdida de su madre y hermanos, las puertas de su casa estaban siempre abiertas a los más necesitados. Gaudí ayudaba a los trabajadores con donativos prácticamente anónimos y llegó a alojar en su propia casa a colaboradores enfermos de cáncer, como el escultor Carlos Mani y el modelista Llorens Matamala, sin revelarles nunca su enfermedad. Su muerte fue un reflejo de su vida. El arquitecto falleció tras ser atropellado por un tranvía, pero debido a su aspecto humilde y su vestido raído, nadie lo reconoció en un primer momento. En sus bolsillos no llevaba identificación, tan solo un ejemplar de un libro sobre los milagros de Jesús. Cumpliendo su propio deseo, fue trasladado al hospital de los pobres de Barcelona, donde finalmente falleció. Aunque compaginó el proyecto con otras obras al principio, la Sagrada Familia se convirtió en la misión a la que dedicó su vida. Para Gaudí, el templo creció dentro de él y se expresó fuera, una obra marcada a fuego en su alma. Armand Puig señala que la basílica resume la frase de los ángeles en el portal de Belén, ya que representa la "gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra para la humanidad entera". El arquitecto entendía su trabajo como un servicio para dar "mayor gloria a Dios y para el beneficio de la humanidad entera". El culmen de su obra se acerca. Se espera que la Torre de Jesucristo, la más alta del templo, esté finalizada para el 10 de junio de 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. Para esta fecha, el Papa León XIV ha sido invitado en numerosas ocasiones a visitar Barcelona y presidir la misa solemne, por parte del cardenal Omella, el presidente catalán Salvador Illa y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello. El espíritu solidario de Gaudí pervive más allá de su arquitectura. En una época sin pensiones ni subsidios, el arquitecto se ocupaba de asignar trabajos menos duros a los obreros de mayor edad para que pudieran seguir trabajando. Hoy, el Fondo de Acción Social de la Sagrada Familia mantiene vivo este compromiso, apoyando a 133 entidades que trabajan con colectivos vulnerables en la archidiócesis de Barcelona. Un ejemplo de ello es la asociación Obra Social Sanitària Cordemaria, que ofrece atención social y sanitaria a personas mayores del barrio. Su presidenta, Encarnación Rodríguez, explica que allí los mayores encuentran todo lo que necesitan, desde comedor a podólogo o gimnasio. "Una persona mayor, lo que más necesita es seguridad, les damos esto, seguridad", afirma, reflejando cómo la obra de Gaudí sigue construyendo comunidad.