Poco a poco, Alberto Núñez Feijóo y los barones del Partido Popular (PP) van fijando una idea o deseo de cara al ciclo electoral que inauguró en diciembre las elecciones a la Asamblea de Extremadura y que tendrá en este primer semestre del año tres citas homólogas: las elecciones en Aragón en febrero, las de Castilla y León en marzo y las de Andalucía probablemente en junio. Todo ello como preludio de un 2027 de mayor intensidad electoral si cabe, con las municipales y autonómicas en mayo y las generales, siempre y cuando Pedro Sánchez no termine adelantándolas a este año, incluso en otoño, como se especula desde hace tiempo, aunque el presidente del Gobierno y los portavoces de su Gabinete mantienen en público la intención de agotar la legislatura.