Hace más de cincuenta años, la humanidad logró por primera vez posar sus pies sobre la Luna y, desde entonces, no ha vuelto a repetir la hazaña. Desde el despegue del mítico programa Apolo han pasado más de cincuenta años y, aunque el mundo es hoy radicalmente distinto, la lógica de la competición por "conquistar" terrenos espaciales parece que vuelve a imponerse. Ahora son Estados Unidos y China quienes proclaman su determinación de enviar de nuevo astronautas al satélite terrestre "antes de que termine esta década". Esta nueva carrera lunar, planteada como el "resurgir" de las misiones tripuladas, avanza entre tensiones geopolíticas, incertidumbres tecnológicas y los constantes vaivenes presupuestarios y políticos de la Casa Blanca, que amenazan con desestabilizar los planes de la NASA justo cuando Pekín acelera para tomar la delantera.