La Santa Sede ha dado un paso clave para reforzar la estructura de una de sus organizaciones más dedicadas al bienestar social y espiritual de los trabajadores. Por decisión del Card. Michael Czerny S.J., prefecto del dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se ha nombrado a Mons. Luis Quinteiro Fiuza, obispo emérito de Tui–Vigo, como Presidente ad interim del Apostolado del Mar. Este nombramiento llega tras la decisión del Papa León XIV, quien erigió el pasado 13 de noviembre un quirógrafo para constituir el “Apostolado del Mar” como un órgano central y de coordinación, dotándolo de nuevos estatutos. Junto a Quinteiro Fiuza, el padre Ritchille Salinas SVD ha sido designado como Secretario General ad interim, completando así el nuevo equipo directivo que guiará a la organización en esta etapa. El principal cometido de la nueva directiva, según ha informado el Vaticano, será la de actuar como el órgano de referencia temporal de la institución. En este sentido, su tarea más inmediata y fundamental es la de preparar la primera Asamblea General del Apostolado del Mar. Este evento será crucial para definir las líneas estratégicas y operativas de la organización bajo su nueva configuración centralizada, unificando la labor que sus delegaciones realizan en cientos de puertos alrededor del mundo. La creación de este órgano coordinador busca optimizar los recursos y unificar los criterios de actuación de una obra que ha crecido de manera ininterrumpida desde su fundación, adaptándose a los nuevos desafíos que enfrenta la gente del mar en el siglo XXI, desde la soledad en alta mar hasta la precariedad laboral en algunos sectores. La designación de Mons. Luis Quinteiro Fiuza no es casual, sino que responde a una larga y dedicada trayectoria vinculada a la causa de los marineros. Durante más de 20 años, el obispo emérito de Tui-Vigo desempeñó el cargo de obispo promotor del Apostolado del Mar dentro de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Su profundo conocimiento de la realidad de los puertos y de las necesidades de sus gentes le convierte en una figura idónea para liderar esta transición. Su experiencia en la coordinación de la pastoral en España le otorga una perspectiva única para afrontar el reto de estructurar y fortalecer la red internacional de los centros Stella Maris, que son el corazón de esta misión. La labor del Apostolado del Mar, conocido globalmente como Stella Maris, es una misión de acogida y acompañamiento. La organización, fundada en Glasgow en 1920 y con presencia en España desde 1927, tiene como objetivo fundamental brindar asistencia humana-espiritual a toda la gente del mar, sin distinción de raza, nacionalidad, sexo, cultura o religión. Los voluntarios de Stella Maris visitan los barcos que llegan a puerto, se ponen a disposición de la tripulación y se esfuerzan en ayudarles a resolver cualquier problema que puedan tener durante su estancia en tierra. Esta asistencia abarca desde cuestiones prácticas, como facilitar la comunicación con sus familias o el acceso a servicios locales, hasta el apoyo emocional y espiritual, ofreciendo un espacio de escucha y consuelo. El lema de la organización, "Un hogar lejos del hogar", resume perfectamente su filosofía. Los centros Stella Maris están concebidos como un refugio, un lugar donde los marineros pueden descansar, socializar y sentirse acogidos tras largas travesías. En estos espacios, la organización ofrece una bienvenida cálida y desinteresada, creando un ambiente de confianza y fraternidad que resulta vital para el bienestar de personas que pasan largos periodos lejos de sus seres queridos. Este enfoque en la hospitalidad y el respeto a la diversidad ideológica y cultural de cada individuo es una de las señas de identidad de la obra, que la ha consolidado como un referente de la acción social de la Iglesia Católica en el ámbito marítimo durante más de un siglo de servicio ininterrumpido. Desde su nacimiento hace más de un siglo, el Stella Maris – Apostolado del Mar ha tejido una red global de apoyo que se extiende por los principales puertos comerciales y pesqueros del planeta. Su actividad, de carácter totalmente desinteresado, se ha vuelto indispensable para garantizar el bienestar de la gente del mar, un colectivo a menudo invisible pero esencial para el funcionamiento de la economía global. La organización no solo se centra en el marinero, sino que también ofrece apoyo a sus familias, consciente de que la dureza del trabajo en el mar tiene un impacto directo en el entorno familiar. Con esta nueva etapa que se abre bajo la presidencia de Mons. Quinteiro Fiuza, el Apostolado del Mar se prepara para fortalecer su misión y seguir siendo ese faro de esperanza y hospitalidad para quienes dedican su vida a navegar por los océanos del mundo.