Cuatro días de 'rave' en Albacete: entre el zumo de naranja recién exprimido y la raya de coca

«Ahora ya es cuestión de supervivencia». El testimonio de Jêrome describe gráficamente la épica aventura de varios miles de jóvenes europeos para disfrutar de la fiesta 'rave' junto al pantano del Cenajo, en Albacete. Aislados de la civilización, sin internet ni cobertura móvil , sin retretes ni otros medios básicos, sólo con música a muchos decibelios en varias pistas de baile y otros estímulos, claro. Casi en el mismo metro cuadrado, se puede sintetizar el amplio abanico de ingredientes de este tipo de encuentros: una joven exprime zumo de naranja a mano para vender mientras a su lado otra esnifa una raya de cocaína en un espejito de mano. En el cuarto día, el tránsito de vuelta crece por el cansancio y las limitaciones. «No se puede pagar con tarjeta, sólo con dinero, porque no hay datáfonos ni cobertura, la comida se acaba», relata Jêrome, de un grupo de media docena de entusiastas venidos desde Burdeos, a más de 1.000 kilómetros, que han encontrado vino tinto español para comparar con el que ha hecho famoso mundialmente a su tierra. Esta fiesta 'Big Fucking Party' habla tanto francés como castellano, y algo menos italiano e inglés. «En Francia la Policía se ha puesto muy dura y no se pueden hacer», resume otro galo, Martín Serrano, de abuelo andaluz, que ofrece perspectiva de esta afición itinerante. «En la República Checa, estas fiestas ya son legales, pero en Italia ahora el Gobierno es mucho más represor; nacieron en el Reino Unido, pasaron a Francia y ahora ya se montan donde se puede », asegura. Aunque el estigma de las sustancias prohibidas y el alcohol como esencia de todo resulta inevitable, se aprecia una dualidad entre los excesos y la vida sana, un contraste inusual. «En todas las caravanas y los coches ves colgadas bolsas de basura, son más limpios que nosotros», comenta una vecina de Férez, el municipio más cercano, en la barra de uno de los bares. Ciertamente, para una concentración de más de 3.000 personas, no se ven desechos, aparte de algunas bolsas de plástico empujadas por el viento y los inevitables excrementos entre los pinos, fuera de las zonas de tránsito. «Aquí todo el mundo recoge lo suyo y no verás suciedad como en los festivales de música, no es una fiesta y consumir droga », sostiene Quique, un valenciano que ha montado su pequeño puesto con libros sobre las 'raves'. ¿Desmitificar este fenómeno, con una biblioteca sobre el tema? «Hay poca literatura sobre las 'rave', en inglés, y en castellano casi nada», explica, mientras apunta que «hay también filosofía, ideología», que las sitúa en el «anarquismo», aunque con la aclaración de que «la gente lo confunde con terrorismo» sin razón, cuando tiene que ver con ser «antisistema». Entre los acampados, se pueden ver, efectivamente, algunas banderas, por ejemplo, de «antifascistas» italianos, o lemas junto a las torres de altavoces a modo de escenarios, en cerca de una decena de pistas de baile sin escenarios como tales: «less drug, more bass» («menos droga y más bajos», de sonidos graves), o también «If I can't dance, it's not my revolution» («si no puedo bailar, no es mi revolución»). Más allá de fundamentos y de ponerse trascendentales, por encima de todo priman las ganas de pasarlo bien, sin preocupaciones y ajenos a cualquier estrés urbano. Del baile pasan a las mesas y silla de camping, junto a las caravanas (algunas venidas de los lejanos Países Bajos) y furgonetas, donde se ven con frecuencia porros y no faltan bebidas. Fieles también a ese gusto por lo sano, se podían encontrar «licores caseros» de elaboración propia, entre los puestos de artesanía variada, bisutería, peculiares adornos y los clásicos de camisetas. Para la comida, pasta y pizzas (incluso con horno in situ), hamburguesas y «crepas» (crêpes en Hispanoamérica). «¿Vas hacia Francia, no importa la fecha?», pregunta a todo aquel que se cruza uno que ya abandona, como otros muchos que hacen auto-stop en el interminable camino pedregoso y bacheado de acceso a estos descampados cercanos al embalse del Cenajo.