En el cementerio de Ruiloba

Mi madre, que se hace con todo, ha conseguido una llave del cementerio de Ruiloba para que vayamos cuando nos dé la gana. Es pequeño pero añejo, no tiene más que cuatro muros en el recinto y dos extensiones que se han hecho recientemente previniendo el futuro. Mi padre está en una de esas. A pocos nichos, David Gistau. Parece que fue ayer cuando estábamos los tres tomando una copa en el club Estrada o en el Remedio, el rincón de Samu Fernández que me acerca a la felicidad. Los primeros días me daba un mal rollo tremendo. Ha sido con la tercera visita cuando ya he notado que me acompañaban. El cementerio está a un lado del camino, como... Ver Más