La vida personal de Joaquín Sabina: adicción a las drogas, sus recientes problemas de salud y el apoyo de su mujer Jimena

El pasado 30 de noviembre, Joaquín Sabina se daba su último baño de masas en el Movistar Arena para cerrar su gira de despedida de los escenarios . A sus 76 años , el artista jiennense ponía punto y final este 2025 a su exitosa carrera ante más de 12.000 personas , que llenaron el pabellón madrileño para escuchar por última vez algunos de los himnos compuestos por el creador de '19 días y 500 noches' . Aunque no todos los seguidores del cantautor español pudieron acudir a este emotivo evento musical, muchos sí podrán disfrutarlo en diferido en las próximas horas. Como parte de su programación navideña, Televisión Española emitirá este viernes 2 de enero a las 22.00 horas en La 1 el último concierto de Sabina, que fue grabado de forma íntegra y que permitirá que sus fanáticos puedan disfrutar de sus últimos minutos en activo. Junto a ello veremos también la entrevista que el periodista Carlos del Amor le realizó a Joaquín Sabina. Varias semanas después de esta despedida, el artista de Úbeda ya disfruta de su jubilación, durante la que espera «ser menos una persona pública a la que matan a selfis» y dedicar buena parte de este tiempo libre «a leer y a pintar» junto a su mujer , la fotógrafa Jimena Coronado . Y es que no solo se ha despedido de los escenarios, sino también de la vida de excesos que llevó durante buena parte de su trayectoria y que, a día de hoy, queda muy lejos de su rutina diaria. Con motivo de la emisión del último concierto de Joaquín Sabina, repasamos todo lo que debes saber sobre la vida del artista andaluz y su carrera sobre los escenarios: desde su adicción a las drogas y el alcohol hasta los reveses de salud que ha atravesado en los últimos años. Las conocidas noches de desenfreno de Joaquín Sabina, donde no faltaban alcohol, mujeres y drogas , quedaron atrás hace ya varias décadas. El cantautor jiennense ya no abusa de las sustancias ni del whisky ni del «sexo continuo» , algo que dejó al cumplir los 50 años, poco antes de sufrir el ictus en 2001, según relató en 'Sintiéndolo mucho' , la película documental del director Fernando León de Aranoa . Mucho tuvo que ver su adicción, sin embargo, con sus grandes obras artísticas, recordó en este filme biográfico. «Tengo que reconocer que sin la cocaína no hubiera podido componer uno de mis mejores discos , '19 días y 500 noches', que grabé en sesiones de tres días sin dormir. Ese punto de concentración obsesiva que da la coca es imposible de encontrar de otra manera», confesó ante las cámaras el cantante al hablar de su aplaudido proyecto musical, que escribió «a base de whisky, cocaína y café ». Para el de Úbeda, el momento de inflexión llegó al darse cuenta de que había dejado de sentir placer al consumir drogas. «Me di cuenta de que no me proporcionaba placer, sino que me lo quitaba . Algún médico dice que eso se quedó ahí agazapado. El ictus seguro que tiene que ver con la mala vida », reconoció el artista en una entrevista con Risto Mejide, acusando a esos hábitos de haber desencadenado el accidente cerebrovascular. En 'El Hormiguero', por su parte, reconoció que, aunque habían tenido «experiencias felices», a finales de los 90 y principios de los 2000 dejaron de hacerle «ilusión y efecto» . «Cuando dejaron de serlo, simplemente lo dejé. ¿Que si las echo de menos? Sí. ¿Que si caeré otra vez? No », contó también en el documental, donde explica que sigue consumiendo alcohol. Este pasado año 2025, Sabina se despidió definitivamente de los escenarios con la gira Hola y adiós. Lo hizo tras varias décadas de problemas de salud que le habían llevado a retirarse temporalmente durante varios meses, especialmente tras el infarto cerebral en 2001 , al que precedieron otros tantos episodios de complicaciones médicas. Poco después de aquel ictus, Sabina cayó en una depresión de la que no fue fácil salir. «Me pasé semanas en que no salía ni al pasillo, venían amigos queridísimos a los que me negaba a ver... Si tenía una entrevista, vomitaba por las mañanas y sudaba frío. Cuando tuve el ictus me recuperé perfectamente, sin secuela física alguna, pero a los tres o cuatro meses después entré en este agujero negro », reveló en El País Semanal sobre aquella etapa, durante la que se mantuvo alejado de los escenarios . De aquel golpe se recuperó, aunque los problemas de salud no cesaron. A estos episodios les siguieron una caída doméstica que obligó a suspender un concierto en el Palau de Barcelona en 2010, así como una «diverticulitis aguda» por la que tuvo que cancelar sus primeros shows en su gira por Estados Unidos el siguiente año. Estos mismos problemas intestinales fueron los que abortaron también su espectáculo en el Movistar Arena en 2014, a pocas canciones del final. A estas dolencias se le sumó también una tendinitis en el pie izquierdo , por la que se vio obligado a recurrir a un bastón y una operación por una hernia ventral , que le obligaron a cancelar varias fechas entre 2015 y 2017. En 2018 también fue ingresado por una tromboflebitis en la vena ileofemoral de su pierna izquierda y, ese mismo año, otra vez en el Movistar Arena, interrumpió su actuación a causa de « una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico». Una de las más recientes y sonadas fue su aparatosa caída en febrero de 2020, también en la capital madrileña, tras apenas media hora de concierto. En aquella ocasión, el cantante cayó en el foso frente al escenario y tuvo que ser retirado en silla de ruedas, sin poder llegar a terminar el espectáculo. A raíz de este «golpetazo brutal», pasó 10 días ingresado en la clínica Ruber Internacional con un hematoma intracraneal y ligeras fracturas en el hombro , y seis de esos días estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital. Durante este camino en la música, Joaquín Sabina no solo se ha apoyado en su equipo profesional, sino también su entorno más cercano. A pesar de que asegura no haber sido «ni un padre, ni un marido, ni un amante ejemplar» , en su vida han estado presentes varias mujeres , que se han convertido en su gran apoyo durante el desarrollo de su trayectoria. Entre ellas se incluyen su esposa, Jimena, sus múltiples amantes y, por supuesto, sus dos hijas, Carmela y Rocío. Han sido muchos los amoríos que se le conocen al artista, que se relacionó con mujeres como Virtudes Antero —a quien llamaba cariñosamente Chispa—, la modelo Cristina Zubillaga —a la que le dedicó '19 días y 500 noches'—, Paula Seminara y su amor londinense, Sonia. También con la que fuera su primera esposa, la argentina Lucía Correa , a la que conoció en Londres y con la que se casó por la iglesia en 1977, mientras hacía el servicio militar en Palma de Mallorca, y de la que se divorció en 1985. Poco después de este desenlace amoroso, Sabina conectaría con Isabel Oliart , hija del exministro de Industria, Sanidad y Defensa Alberto Oliart, con la que mantuvo un romance de 1986 a 1998 . Aunque nunca llegaron a casarse, fue la única con la que llegó a tener descendencia : sus hijas Carmela (38 años) y Rocío (36 años) , con las que mantiene un estrecho vínculo a día de hoy. La relación de ambos estuvo siempre marcada por las infidelidades del cantante , que llegaba a pasar varios días fuera de casa para estar con alguna de sus amantes, sin que su novia de entonces le reprochara nada. «Yo me iba diez días de casa y no decía dónde, aunque Isabel lo sabía muy bien. Me iba con Cristina. Y cuando volvía, no tenía ni una mala palabra ni un mal modo conmigo », contó el cantante en una entrevista, asegurando también que, a pesar de la ruptura, a día de hoy «se llevan de maravilla» . No fue hasta 1994 cuando Joaquín Sabina encontró definitivamente la estabilidad en el plano sentimental de la mano de su actual esposa, la fotógrafa Jimena Coronado . Ambos se conocieron durante una sesión de fotos del artista en Perú: él acudía a una entrevista con motivo de su nuevo disco y ella era la reportera gráfica del diario El Comercio encargada de tomar las fotografías que la acompañaban. Según contaron tiempo después, la conexión fue instantánea, aunque su relación no empezó hasta meses después, pues en aquel momento ambos tenían pareja. Casi tres décadas después de aquel momento, la pareja se mantiene más consolidada que nunca. El 29 de junio de 2020, ambos oficializaban su unión en una boda celebrada en el registro civil de la calle Pradillo de Madrid. La decisión de pasar por el altar tuvo mucho que ver con los problemas de salud que le habían afectado en años anteriores. «En todas mis idas y venidas a los hospitales, incluida la última, siempre he pensado que si me pasa algo, quiero que tenga papeles que le den todo tipo de derechos », reveló el cantante tiempo después. De ella ha hablado con todo tipo de adjetivos, asegurando que hasta que no la conoció « no había disfrutado del amor verdadero ». «Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté ella [...] Yo lo que no me imaginaba es que iba a poder vivir con alguien 30 años y al hablar de ella no ponerle ni el más mínimo pero», contó en una entrevista para Esquire, además de dejar claro en más de una ocasión que fue la fotógrafa peruana quien le «salvó la vida» .