Análisis - Las autoridades desplazaron a la población islámica hacia áreas rurales del interior y reservaron los núcleos urbanos para los nuevos dominadores, una decisión que facilitó la vigilancia y redujo su capacidad de negociación política El dominio musulmán en la Península Ibérica se fragmentó en distintos reinos durante los siglos XII y XIII, cuando los ejércitos cristianos emprendieron su avance hacia el este. La conquista del reino de Valencia fue uno de los momentos importantes de ese proceso, impulsado por la Corona de Aragón con objetivos políticos, económicos y religiosos. La operación implicó ofensivas militares y pactos de capitulación que permitieron a Jaime I incorporar el territorio a su corona en 1238. A partir de entonces, las poblaciones musulmanas que permanecieron pasaron a ser conocidas como mudéjares y quedaron integradas en un nuevo sistema feudal. La toma del territorio transformó la estructura agraria, la distribución de la propiedad y las jerarquías sociales, con un desplazamiento progresivo de las comunidades musulmanas hacia zonas rurales. Con ello se abrió un periodo de convivencia desigual que afectó a todos los aspectos de la vida cotidiana, incluida la alimentación, y cuya huella material puede rastrearse hoy gracias a los estudios bioarqueológicos. Un trabajo científico reconstruyó la alimentación mudéjar durante siglos Un estudio bioarqueológico publicado en Archaeological and Anthropological Sciences ha analizado restos humanos y animales de Uixó para reconstruir la dieta de la comunidad mudéjar entre los siglos XIII y XVI. La investigación, firmada por J. Olivé-Busom y O. López-Costas , se centró en el análisis de isótopos estables de carbono, nitrógeno y azufre procedentes del colágeno óseo. Este enfoque ha permitido determinar los alimentos consumidos en los últimos años de vida de cada individuo , ofreciendo un retrato detallado de la alimentación bajo dominio cristiano. Los resultados muestran una dieta mixta que combina continuidades culturales andalusíes con adaptaciones derivadas de la nueva organización económica del territorio. Los valores isotópicos de nitrógeno indican que los mudéjares de Uixó mantuvieron un acceso estable a proteínas animales . A pesar de las cargas fiscales impuestas tras la conquista, no hay señales de carencias prolongadas ni de hambrunas generalizadas. Las diferencias por edad o sexo resultan mínimas, lo que sugiere una distribución equilibrada de los recursos . En este contexto, la ganadería caprina desempeñó un papel esencial en la economía rural, como reflejan las fuentes documentales que mencionan la existencia de carniceros musulmanes y redes de producción propias dentro de las aljamas valencianas. Tras la conquista cristiana de 1238, las comunidades musulmanas que no fueron expulsadas conservaron en un principio parte de sus estructuras locales, pero pronto perdieron privilegios. En Uixó, situada en la actual Vall d’Uixó, la segregación territorial concentró a los mudéjares en áreas rurales del interior , donde practicaron una agricultura controlada por el régimen feudal. Esa ruralización afectó a su acceso a recursos básicos y contribuyó a consolidar su condición de minoría tolerada pero subordinada . El análisis revela también variaciones individuales en los patrones de alimentación. Algunos individuos presentan mayores proporciones de plantas C4 , lo que podría reflejar diferencias económicas internas o un cambio gradual a lo largo del tiempo. Estas variaciones, interpretadas junto al contexto histórico, muestran cómo la dieta se convirtió en un reflejo material de las desigualdades sociales . El método isotópico aclaró el peso del medio rural en la mesa diaria El método empleado combinó el examen de isótopos de carbono, nitrógeno y azufre extraídos de huesos humanos y caprinos. Los resultados de carbono permitieron distinguir el consumo de plantas C3, como el trigo y la cebada, y de C4, como el mijo o el sorgo, habituales en medios rurales. La información sobre azufre indicó una escasa presencia de recursos marinos , lo que confirma que la alimentación se basaba en productos agrícolas y ganaderos locales. El estudio confirma la importancia de las plantas C4 en la dieta mudéjar y matiza la idea de que su consumo era un signo de pobreza. En el caso de Uixó, el uso de cereales como el mijo puede interpretarse como una persistencia cultural andalusí o una respuesta a las condiciones rurales del entorno. Estas conclusiones subrayan la capacidad de adaptación de la comunidad y la utilidad de los análisis isotópicos para reconstruir aspectos cotidianos del pasado medieval valenciano.