Enfermos sanos

Me da a mí que tenemos que ser a la vez la sociedad más sana y más enferma de la historia. La más enferma seguro, porque no tiene que ser nada bueno que la inmensa mayoría vivamos en las ciudades -cada vez más en las ciudades y menos en los pueblos, donde los quehaceres y los ritmos son distintos, en general, claro- metiendo infinidad de horas en interiores, malgastando horas y horas haciendo caso de ordenadores, móviles, corriendo de un lugar para otro como pollos sin cabeza, bombardeados por informaciones por los cuatro costados, acosados por augurios económicos chungos, con escaso contacto con la naturaleza al menos entre semana y, en resumen, viviendo una vida en la que al menos la salud mental de muchos está casi permanentemente en el alambre.