Impuestos a los preservativos y exenciones a los cuidados de bebés. Sigue China modelando a sus familias, antes con leyes coercitivas para embridar la natalidad y ahora con políticas fiscales para estimularla. La última de las numerosas medidas aprobadas para atajar la severa crisis demográfica china será tan inútil como las anteriores: unos yuanes de más por una caja de condones no vencerán la atonía procreadora que descansa en un complejo contexto social y económico.