Un viaje por la España que diseñan las mujeres: ciudades y casas pensadas para el día a día y otras formas de habitar

La arquitectura que diseñan las mujeres en España ya no puede leerse como una nota al margen. Cada vez más viviendas y fragmentos de ciudad proyectados por ellas proponen otras formas de habitar, poniendo el foco en la experiencia diaria, el tiempo y los cuidados El fenómeno de los 'edificios cebra' que invaden las ciudades: “Están hechos para venderse en una foto de inmobiliaria” La incorporación de las mujeres a la arquitectura en España ha ido de la mano de transformaciones políticas, sociales y urbanas. Desde las primeras arquitectas del siglo XX como Matilde Ucelay, que proyectó viviendas en Madrid en un contexto profesional abiertamente hostil, hasta las generaciones actuales, la arquitectura diseñada por mujeres ha cuestionado de forma práctica las narrativas patriarcales de la disciplina. No desde el gesto formal, sino desde la manera en que se conciben los espacios y los usos que los sostienen. Ahí están las viviendas de Carme Pinós, donde la estructura dialoga con el cuerpo y el movimiento, los proyectos urbanos impulsados por Beth Galí, que incorporan la experiencia cotidiana al diseño del espacio público, o las propuestas recientes de estudios como MAIO, que revisan la vivienda colectiva desde parámetros de flexibilidad, género y comunidad. Junto a la arquitectura construida, colectivos como Col·lectiu Punt 6 han introducido herramientas de análisis urbano y participación que hacen visible cómo el género condiciona y transforma el espacio. Casas que piensan en la vida cotidiana Esa manera de proyectar se percibe con especial claridad en el ámbito doméstico. Cuando se observan las casas diseñadas por arquitectas, aparecen una serie de constantes que se repiten más allá de épocas y estilos: la atención a la escala cotidiana, el uso de la luz como soporte de bienestar, la flexibilidad de los espacios y la importancia de los recorridos que sostienen la vida diaria. Son viviendas que se explican mejor desde cómo se habitan que desde el dibujo. En ellas, los espacios intermedios como patios, galerías, balcones o umbrales adquieren un papel central, matizando las fronteras entre interior y exterior, entre lo privado y lo público. Aparecen una serie de constantes que se repiten más allá de épocas y estilos: la atención a la escala cotidiana, el uso de la luz como soporte de bienestar, la flexibilidad de los espacios y la importancia de los recorridos que sostienen la vida diaria Esa sensibilidad ya estaba presente en la obra residencial de Matilde Ucelay, cuyas casas proyectadas en Madrid a partir de los años cuarenta rehúyen la monumentalidad para centrarse en la relación entre las personas y su entorno inmediato. Arquitecturas sin estridencias, cuidadas en la proporción, el detalle constructivo y la funcionalidad. Décadas después, arquitectas como María Juana Ontañón o María del Carmen Mostaza ampliaron ese repertorio, trabajando entre la modernidad y el contexto, la vivienda social y la rehabilitación. En los últimos años, esa atención a la vida cotidiana se ha desplazado con especial claridad hacia la vivienda colectiva. En ciudades como Barcelona y su área metropolitana, estudios con mujeres al frente han ensayado modelos de densificación que huyen de la espectacularidad y apuestan por la continuidad del trazado urbano, la mezcla de usos y la construcción de comunidad. Son proyectos que trabajan desde la sección, la repetición y el detalle para reforzar el tejido del barrio y cuestionar tipologías residenciales heredadas. Viviendas Peris+Toral Arquitectes en Cornellà de Llobregat. Viviendas como las proyectadas por Peris+Toral Arquitectes en Cornellà de Llobregat, con sus galerías climáticas como espacios intermedios, o las propuestas de MAIO para vivienda colectiva en Barcelona, revisan la organización interior eliminando jerarquías rígidas entre estancias. Cocinas integradas, espacios polivalentes y recorridos no lineales sustituyen a distribuciones que durante décadas segregaron funciones y reforzaron la división tradicional de roles. En estos proyectos, el espacio doméstico se concibe como un soporte flexible para vidas cambiantes, más que como un esquema cerrado. Estas operaciones no son solo decisiones formales. Implican una toma de posición sobre cómo se vive y se comparte la vivienda, sobre el lugar de los cuidados y sobre la relación entre lo individual y lo común. En muchos casos, la arquitectura incorpora espacios colectivos como lavaderos, terrazas compartidas o corredores habitables que amplían el ámbito doméstico y diluyen los límites entre la casa y la ciudad. Un ejemplo reciente que ilustra esta sensibilidad se encuentra en Madrid, con las 159 viviendas sociales en Carabanchel, diseñadas por TAAs Arquitectos bajo la dirección de Alia García‑Germán. El edificio se sitúa en un ensanche al suroeste de la ciudad, cerca del aeropuerto de Cuatro Vientos y en un entorno marcado por grandes vacíos urbanos que condicionan tanto el clima como la percepción del espacio. TAAs fragmenta el volumen en dos piezas que generan plazas interiores conectadas por graderíos, creando una red de espacios públicos interiores ventilados y luminosos que funcionan como auténticas “calles” comunitarias y como corazón climático del conjunto. Viviendas sociales en Carabanchel, diseñadas por TAAs Arquitectos (dir. Alia García‑Germán). La organización de las viviendas y la disposición de estos espacios colectivos demuestran cómo la arquitectura puede favorecer la interacción social, la flexibilidad de usos y el confort ambiental, recuperando los cuidados y la vida cotidiana como eje del proyecto. En este sentido, el edificio conecta directamente con la tradición de atención a la escala humana y a la experiencia de los habitantes que ya se percibía en las obras domésticas de arquitectas históricas, trasladándola a la vivienda colectiva contemporánea y a la ciudad. Espacios urbanos que priorizan lo humano Si las viviendas diseñadas por mujeres muestran cómo habitar desde la vida cotidiana y la flexibilidad, la ciudad revela esa misma sensibilidad en escala mayor. La perspectiva de género en urbanismo y arquitectura traduce intuiciones históricamente invisibles en estrategias concretas: pensar recorridos seguros, espacios de encuentro, accesibilidad para cuerpos diversos y una convivencia más inclusiva. Se trata de leer la ciudad desde los cuidados, más que desde la eficiencia o la monumentalidad. Se trata de leer la ciudad desde los cuidados, más que desde la eficiencia o la monumentalidad En Vitoria, la arquitecta Inés Apraiz ha intervenido en calles y avenidas como Bastiturri o Avenida de Sancho el Sabio, peatonalizando tramos, mejorando iluminación y mobiliario urbano, y favoreciendo la interacción social, el comercio cercano y la movilidad sostenible. Estos recorridos transforman barrios cotidianos en espacios donde se puede caminar con confianza, detenerse y encontrarse con otros, mientras se reduce la dependencia del vehículo privado. 110 Habitaciones de MAIO Architects. En Cartagena, el estudio Temperaturas Extremas, liderado por Atxu Amann, ha reinterpretado patrimonio urbano mediante intervenciones como la Cubierta del Foro Romano o la Valla del Molinete, creando espacios públicos que fomentan la apropiación ciudadana y la interacción social. Las intervenciones no borran la historia; la reinterpretan para que la ciudadanía pueda recorrer, entender y habitar el patrimonio, integrándolo a la vida diaria del barrio. En Barcelona y Madrid, la influencia de urbanistas como Maria Rubert de Ventós, primera catedrática de urbanismo en España, se traduce en proyectos y planes que priorizan la movilidad diversa, el reequilibrio entre producción y reproducción, y la interdependencia entre paisaje y uso social. Plazas, parques y corredores peatonales dejan de ser meros vacíos funcionales y se convierten en laboratorios de convivencia: lugares que invitan a la pausa y al encuentro. En Murcia, la intervención urbana de Carmen Soriano en la Plaza Circular ha incorporado recorridos peatonales seguros, bancos con visibilidad clara y alumbrado que reduce zonas de sombra, promoviendo la autonomía de usuarios de todas las edades y la seguridad femenina. En Valencia, proyectos de reforma como el de la arquitecta Carla Sentieri hace una propuesta sobre un edificio proyectado en el año 1967 por el arquitecto Luis Mares, en un espacio ubicado cerca de los Jardines Viveros en el que altera la forma original y permite que sus habitantes se apropien del espacio, poniendo a las personas en el medio de la conversación de este. Recorridos peatonales seguros, bancos con visibilidad clara y alumbrado que reduce zonas de sombra, promoviendo la autonomía de usuarios de todas las edades y la seguridad femenina Estos recorridos urbanos muestran cómo la arquitectura con perspectiva de género cuestiona la supuesta neutralidad de los diseños tradicionales. Alumbrado eficiente, aceras amplias, mobiliario inclusivo y espacios intermedios no son adiciones estéticas: son herramientas para transformar la experiencia diaria de la ciudad, reduciendo inseguridad, promoviendo autonomía y reconociendo necesidades ignoradas por planeamientos convencionales. Un mapa interactivo para recorrer los espacios que diseñan ellas Más allá de calles y edificios concretos, la arquitectura diseñada por mujeres en España también se puede explorar de forma digital e interactiva. El proyecto Navegando Arquitecturas de Mujer (NAM) de la Universidad de Alicante ofrece un recorrido detallado por obras de arquitectas, geolocalizando más de 500 proyectos realizados desde la España posdictatorial hasta 2008. Gratuita y accesible, la plataforma permite filtrar por autoría, tipología, uso, escala o década, y cada proyecto incluye fichas técnicas, fotografías y bibliografía. NAM visibiliza un patrimonio históricamente marginado, cambia la narrativa sobre ciudades y paisajes cotidianos, y ofrece rutas personalizadas que van de las capitales a las periferias. El mapa resultante NAM es convierte una guía de viaje contemporánea, donde se puede recorrer España a través de la obra de sus arquitectas: desde viviendas unifamiliares hasta intervenciones urbanas y equipamientos, redescubriendo ciudades, barrios y paisajes cotidianos bajo otra mirada.