¡Pobres estadounidenses!

Ya lo dijo alguien "el ayer no es más que un recuerdo" y cuántos de nosotros quisiéramos que el recuerdo de Trump en la presidencia de EE. UU. se dinamite pronto. Su voz nos suena áspera, sus ademanes resultan impresentables e incluso su aspecto es más que odioso. Su historial anda plagado de excentricidades y fracasos, y nos rechina incluso esa realidad de que alguien tan impresentable como él pueda ser el presidente de EE. UU.