Neopentecostalismo, la ‘nueva ola evangélica’ que se extiende por todo el mundo

El crecimiento del cristianismo evangélico por todo el mundo es un fenómeno que no está pasando desapercibido. Desde Latinoamérica hasta Asia pasando por África y Europa, el auge de este movimiento también ha llegado a España. En América Latina, la religión evangélica ha tenido un enorme crecimiento en los últimos años que se ha visto reflejado en grandes cambios sociales y políticos. Según el estudio de Carlos Malamud , investigador principal del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América en la Universidad Nacional de Educación a Distancia ( UNED ), sobre La expansión política de las iglesias evangélicas en América Latina , el número de evangélicos supone ya algo más del 20% de la población latinoamericana cuando hace 60 años apenas representaba el 3% . En países como Guatemala, Honduras y Nicaragua en 2018 los evangélicos suponían el 40% ; en Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina y Panamá aproximadamente el 15% , mientras que en Brasil se estima que oscilan entre el 22% y el 25% . Con todo esto, los católicos aún son mayoría en el continente , con el 60%, y concentran el 40% de los católicos en todo el mundo. En España, según datos del Observatorio del Pluralismo Religioso , la confesión protestante de residentes en el país ha crecido de un 0,2% en 1998 a un 2% en 2018 . La Asociación de Entidades Religiosas Evangélicas de España ( FEREDE ), estima que existen más de un millón y medio de fieles en España , lo que representa algo más del 3% de la población . Dentro del auge del fenómeno evangélico que recorre el mundo, los pentecostales y neopentecostales (a veces llamados neocarismáticos ) son los que más peso ganan. Estos forman parte de las distintas comunidades evangélicas, de la misma manera que los protestantes tradicionales, los bautistas o los metodistas ; todas ellas cristianas e hijas de la reforma protestante . Para comprender la deriva evangélica neopentecostal es necesario conocer su génesis, que se encuentra en el pentecostalismo . Un movimiento religioso que nace a principios del siglo XX en EEUU dentro de lo que se conoce como ‘El Gran Despertar’, con el Avivamiento Espiritual de la calle Azusa (1906) por el pastor de origen africano William Seymour . El pentecostalismo basa su doctrina en el bautismo del Espíritu Santo y su nombre deriva del Día de Pentecostés , cuando se celebra la venida del propio Espíritu Santo. Para los pentecostales, el Espíritu Santo se manifiesta como una entidad divina , de manera similar a lo que ocurrió el Día de Pentecostés relatado en el Nuevo Testamento , cuando éste se presentó a los apóstoles: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos . Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”. ( Hechos de los Apóstoles ; 2, 1-4) Es de aquí de donde parte la doctrina pentecostal. El Espíritu Santo se manifiesta en el cuerpo otorgando a los devotos dones divinos como hablar en otras lenguas (glosolalia), curar enfermedades o tener profecías . En una de las comunidades evangélicas de Getafe (Madrid), de orden pentecostal, los martes y jueves a las 19.30 se reúnen los vecinos del barrio para la oración. Después de una homilía cargada de folclore, música y alabanzas guiadas por el pastor Jeison (nombre ficticio), los congregados se pusieron de pie formando un círculo con las manos entrelazadas los unos con los otros. Comenzaron a orar entre gritos de forma espontánea de los que se podía inferir un lenguaje extraño: “¡Oh, Señor, para que tu reino sea establecido!, ¡Para que haya activación en medio de tu Iglesia!, ¡Queremos ver tu gloria! [ exclamación en un lenguaje indescifrable ]”. El ambiente se hacía cada vez más denso, intenso y ruidoso. Es el momento en el que el Espíritu Santo penetra en su cuerpo, los fieles se “llenan del Espíritu” e intentan comunicarse directamente con Dios. Más tarde, los gritos se van suavizando, los creyentes comienzan a secarse las lágrimas y, tras unos minutos, salen de su comunidad rumbo a sus casas con el alma plena de espíritu. El neopentecostalismo nace directamente de esta vertiente evangélica, pero según explica a infoLibre Pablo Blanco Sarto , catedrático de Teología Sistemática con especialización en ecumenismo, teología sacramental y del ministerio en la Universidad de Navarra, “a veces es más un estilo donde lo emocional tiene una gran carga y donde la doctrina pasa a ser algo más secundario”. “Su gran difusión se explica gracias a que es un movimiento más fluido, dinámico, contundente y menos ortodoxo” y su auge “ ha cubierto un vacío religioso que había en América Latina, Oriente y ahora en España”, continúa explicando. Aunque reconoce que esto “puede tener un efecto creciente que puede concluir en la pérdida de diálogo entre fe y razón que puede derivar en sesgos fundamentalistas que no son buenos para la sociedad”. Este ‘nuevo’ pentecostalismo es una religión difícil de clasificar debido a lo diluidas que pueden llegar a ser sus barreras conceptuales, pero, en general, obedece a una “tercera ola” que se desarrolla en la segunda mitad del siglo de renovación evangélica que pone un principal énfasis en dones del Espíritu Santo tales como la sanidad, la liberación, la guerra espiritual o la teología de la prosperidad . Esto se une a una forma de evangelizar poco común, que une un estilo performativo que apela a lo emocional con pastores o líderes muy carismáticos que, en muchos de los casos, se consideran “elegidos”. Una de las características doctrinales más relevantes del neopentecostalismo es lo que se conoce como la ‘teología de la prosperidad’ . Esta surge en EEUU como una mezcla de diferentes elementos que dan lugar a una interpretación del evangelio ligada a los bienes materiales como la salud, el dinero y el éxito . Pese a esto, su origen se remonta a siglos atrás con el nacimiento del protestantismo y su relación con el capitalismo, cuestión que ya ha sido abordada por grandes sociólogos de la historia como Max Weber en su ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904). Para Antonio Montañés Jiménez , doctor e investigador de Antropología de la Universidad de Oxford, “las iglesias neopentecostales tienen la particularidad de que se autodenominan independientes porque no parten de una denominación concreta, sino que son iglesias dominadas por un pastor muy carismático ; tienen una esencia evangelizadora muy ligada al marketing y están muy relacionadas a la teología de la prosperidad ”, cuenta a infoLibre . “Los evangélicos neopentecostales han acogido muy bien los mensajes de autoayuda o de crecimiento personal y han conseguido traducirlos con mensajes cristianos en sus iglesias”, relata Antonio Montañés. Además, cuenta que “han conseguido darle la vuelta a la tortilla, en el sentido en el que estos cultos promueven que la adquisición de riqueza o éxito es parte de la vida espiritual , algo que dista mucho de los términos católicos”. “La teología de la prosperidad se desarrolla alrededor del mundo mediante las capas más desfavorecidas ”, explica. “Esto al principio puede parecer paradójico porque están vendiendo unos ideales que son contrarios a lo que ellos viven en su experiencia cotidiana, pero en realidad lo que hacen es darles una especie de vía de escape ante una situación de vulnerabilidad socioeconómica”. Según un estudio de los sociólogos Javier Calderón Castillo y Taroa Zúñiga para el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica ( CELAG ), todas estas nuevas iglesias de definición neopentecostal "profesan esa fe del emprendedurismo en forma de actividades emocionales o de autoayuda ". Además, explican que "esa idea de la prosperidad utilizada para capturar fieles se transmite con facilidad al discurso hegemónico del poder en Latinoamérica que, sin ser neopentecostal (aún), está de acuerdo con el principio de esas iglesias, convirtiéndolas en aliadas de la estructuración de una cultura individual que no pretende exigir al Estado la distribución de la riqueza". Pese a que sus feligreses son los más pobres y los que se encuentran en situaciones más precarias, "la ideología de la prosperidad los ubica como aliados del neoliberalismo ", concluyen. Esta forma de confesión positiva se alinea con las nuevas formas de capitalismo de mercado y se fundamenta en una especie de ‘pacto directo’ con Dios por el que el creyente otorga dinero, sumisión y obediencia a cambio de prosperidad, salud y éxito económico. La autorrealización, el desarrollo personal, el éxito laboral, el estatus social … se convierten en promesas para el ‘buen evangélico’, que a su vez, tiene un discurso conservador y reaccionario en lo que tiene que ver con el progreso social. Los evangélicos neopentecostales tienen una clara animadversión hacia cuestiones sociales como el aborto, al que la Alianza Evangélica Española (AEE) cataloga como algo propio de “culturas bárbaras” o la homosexualidad y la comunidad LGTBIQ+, a los que la Iglesia Pentecostal Internacional de Santidad denomina como “desviados sexuales” .