Sé que hace mucho que no os escribo. Décadas, incluso. Pero os aseguro que nunca, ni por un segundo, he dejado de creer en vosotros aun sabiendo que los regalos de debajo del árbol los compraba mamá. Ella me educó así, para hacer que la ilusión durara para toda la vida. Y con la misma ilusión de entonces me levanto ahora el día 6 a acariciar los libros que me he autorregalado y desayunar roscón de reyes.