30 de diciembre. Veo el penúltimo día del año Jay Kelly (Netflix), la última película de George Clooney, el mejor galán de los últimos treinta años y que ha sido digno sucesor de Cary Grant. Sinopsis: una gran estrella de cine que ya intuye que el final de su reinado se acerca, reflexiona sobre todos los errores cometidos por poner el cine y su carrera por encima de su vida, produciendo a la vez exmujeres decepcionadas, hijas distanciadas y amigos olvidados. El que una vez fuera enérgico doctor en Urgencias o trilero mayor del reino en Ocean’s Eleven se atreve esta vez a reírse de sí mismo haciendo de él mismo, acompañado por un gran Adam Sandler que hace de agente del interfecto. Pocos han ejercido tan bien como Clooney el papel de seductor divertido, golfo, simpático y elegante a la vez, pero sin ínfulas, sin adornos, sin envoltorios. Y con una capacidad grande para dar vida a papeles de tono agridulce (Up in the air, Los descendientes), a camino entre el drama y la comedia. Y pasan los años y Clooney lo que sigue teniendo es carisma a raudales y una media sonrisa mirando a cámara imbatible.