El objetivo de convertir el cementerio privado de Darbo en una instalación pública de gestión municipal pero con nichos de titularidad privada que se puedan transmitir en herencia y vender a terceros ha dado pasos desde que el Gobierno de Cangas y los vecinos lo acordaron en una asamblea celebrada a mediados de diciembre. En este tiempo, al menos 26 personas ya han aportado sus datos a través del Rexistro Xeral para elaborar un censo de propietarios que permita concretar los trámites, y el concejal de Urbanismo e Medio Ambiente ha mantenido contactos con los herederos del promotor para que renuncien a su titularidad en favor del Concello, con «boa acollida». Su intención es sentarse a la mesa para ultimar un acuerdo y pedir luego a la Secretaría municipal un informe jurídico que lo avale, requisito imprescindible para cumplir lo acordado. «Imos dando pasos, pero con cautela», señala Antón Iglesias, que aprecia «sintonía», pero opta por la prudencia hasta que todos los flecos estén cerrados.