A los políticos les sobra soberbia y les falta humildad, que la democracia no es, ni con mucho, solo convocar elecciones. Cuando no se alcanzan los acuerdos necesarios o cuando se pierden, no vale atrincherarse en el poder, ni tampoco tirar de elecciones a ver si así cambia el escenario, porque puede cambiar, o no. ¿Y entonces? En esta tierra acabamos de asistir al problema: Guardiola anticipa elecciones porque no podía sacar adelante los presupuestos y ahora el panorama es muy similar. ¿Otra vez elecciones? Lo digo porque las elecciones cuestan mucho dinero y, además, agotan a los electores cuando estos ven la incapacidad de sus representantes para entender lo que ellos les mandatan con su voto, que no es, desde luego, que no haya manera de gobernar.