La decisión adoptada en junio de 1951 por el Ayuntamiento de Cáceres y la Diputación Provincial de solicitar una escala del avión Madrid–Badajoz en la ciudad no fue un gesto simbólico. Supuso una apuesta estratégica por sacar a Cáceres de su aislamiento histórico y conectarla con los principales circuitos económicos y administrativos del país.