En un mundo donde las palabras preferidas son eficiencia, cero emisiones y conducción autónoma; donde todo debe ser políticamente correcto -aunque la política en nuestro país y sobre todo por parte de algunos se haya convertido en la actividad menos correcta imaginable-, y en el que parece que tenerlo todo bajo control es el objetivo de muchos, todavía hay lugar para la esperanza. Aún es posible encontrar coches con los que emocionarse viéndolos y manejándolos, sintiendo la potencia, sus prestaciones desbordantes y su conducción emocionante. Cupra llegó al mercado para continuar como la saga más deportiva del dinamismo que durante décadas caracterizó a Seat, sin renunciar al sentido práctico, la seguridad y hasta el confort, y siempre con tecnología de vanguardia y un diseño rompedor, diferenciado y un poco canalla. Y es que todos tenemos un lado oscuro que hace que nuestros ojos se iluminen y llenen de luz traviesa al pisar el acelerador.