Cuando correr es mucho más que avanzar: la San Silvestre toledana más inclusiva

Durante unos minutos, el ruido de las zapatillas y la cuenta atrás de la San Silvestre toledana dejaron paso a algo distinto: emoción pura. Carla , de 16 años y con hemiplejia; Vicente , con una enfermedad degenerativa; y el general de brigada retirado Antonio Izquierdo, enfermo de ELA, cruzaron el recorrido en sillas adaptadas, portados por una treintena de voluntarios. No fue solo una carrera. Fue una declaración de principios: la movilidad no debería ser un límite para vivir el deporte, la ciudad y la alegría compartida. La escena fue posible gracias al proyecto Movilidad Aumentada, una iniciativa social que ha convertido el voluntariado en motor de inclusión y que permitió que estas tres personas con movilidad reducida participaran activamente en una de las citas deportivas más multitudinarias y simbólicas del año en Toledo. «No podemos prometer la felicidad, pero sí muchas alegrías», dice uno de los lemas de esta organización que ese realiadad la noche del 31 por las calles de Toledo. Carla, adolescente, vivió la experiencia con una mezcla de nervios y felicidad desbordante. Para ella, participar en una prueba como la San Silvestre —rodeada de música, gente, risas y celebración— fue algo excepcional. «Estaba emocionadísima», recuerdan desde la organización. No solo por correr, sino por hacerlo acompañada, arropada por 30 personas pendientes de cada gesto, compartiendo esfuerzo y sonrisas. Vicente, también con una enfermedad degenerativa, cruzó la meta con esa emoción serena que deja huella. Y junto a ellos, una figura especialmente simbólica: Antonio Izquierdo, general de brigada retirado de 74 años, primer director del Museo del Ejército de Toledo y diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Izquierdo no es nuevo en esta lucha. Desde que conoció su enfermedad, ha reivindicado más ayudas no solo para quienes la padecen, sino también para sus familias, afectadas de manera silenciosa y constante. El año pasado corrió la San Silvestre como un participante más, apenas un mes después del diagnóstico. Este año la vivió de otra forma, con mayores limitaciones físicas, pero —como subrayan quienes le acompañaron— con una intensidad emocional incluso mayor. «Es un ejemplo», coinciden. Detrás de Movilidad Aumentada está José Luis Villamor, responsable del proyecto y miembro del Rotary Club Toledo. Su origen es tan cotidiano como revelador : Su hijo tenía en el instituto un compañero en silla de ruedas y le hizo pensar que, no existían medios disponibles para el acceso de personas con discapacidad a actividades en la naturaleza...». Desde el ámbito solidario de Rotary, Villamor propuso inicialmente la compra de una silla adaptada. Esa fue una de las que se vio en la San Silvestre. Pero pronto entendieron que el verdadero valor no estaba solo en el material. «En otras comunidades había sillas sin usar. Lo importante eran los voluntarios», explica. Ahí nació la idea de un proyecto más ambicioso: no solo adquirir y compartir recursos, sino implicar a la sociedad, crear un voluntariado sin intereses, capaz de vivir experiencias tan intensas que invite a repetir. «La gente que participa recibe más de lo que da», resume. La primera gran experiencia llegó hace tres años, en la Carrera Nocturna de Toledo, con Lucas, un chico con parálisis cerebral. Aquella noche lo cambió todo. «La emoción fue inmensa, para él y para todos. Dijimos: esto es una bomba, hay que hacerlo crecer». Desde entonces, Movilidad Aumentada no ha dejado de sumar iniciativas. Además de carreras inclusivas, el proyecto impulsa actividades como tiro con arco adaptado, en colaboración con el club Águila Imperial, o experiencias compartidas con colectivos como el Grupo Social ONCE, con el que recientemente se celebró la Carrera de la Ilusión, en la que más de 300 personas corrieron o marcharon con antifaces para experimentar la realidad de las personas ciegas y sordociegas. También hay proyectos menos visibles, pero igual de potentes, como el grupo Fénix, formado por mujeres operadas de cáncer de mama que practican tiro con arco con material cedido por el proyecto. Todo, bajo una premisa innegociable: nadie paga por participar. Movilidad Aumentada funciona como una red abierta. El material es compartido, cedido gratuitamente a entidades y personas que lo necesiten. «No se trata de que una asociación acapare recursos caros, sino de crear un fondo común, material y humano», explica Villamor. La filosofía es clara: sumar personas, entidades y voluntades en torno a objetivos comunes. El proyecto nació en el seno del Rotary Club Toledo, pero está abierto a toda la sociedad. Y ya mira al futuro: Antonio Izquierdo será el encargado de impulsar la sección de senderismo y montañismo adaptado, demostrando que incluso con una enfermedad como la ELA se puede seguir aportando, liderando y emocionando. La San Silvestre toledana dejó este año imágenes difíciles de olvidar. No por las marcas ni por el cronómetro, sino por lo que simbolizaron tres sillas avanzando entre aplausos, sostenidas por 30 voluntarios y por una idea poderosa: que la inclusión no se predica, se practica. Porque, como demostró Movilidad Aumentada, a veces no se trata de llegar antes, sino de llegar juntos.