Un estallido fugaz de rayos X, seguido por una respuesta extrema de la materia, ha permitido a los astrónomos observar uno de los fenómenos más violentos jamás registrados cerca de un agujero negro. Gracias a observaciones combinadas de telescopios espaciales, la ciencia ha sido testigo de cómo enormes cantidades de gas fueron aceleradas hasta una quinta parte de la velocidad de la luz, un proceso que ocurrió en apenas unas horas y que redefine lo que sabemos sobre estos colosos cósmicos.