Argentina, donde los agentes 'ilegales' de Rusia roban identidades para venir a espiar a Europa

Juan estaba aterrado, con el rostro desencajado, mientras su responsable inmediato contemplaba, con mirada escrutadora, la conversación que mantenía con aquel desconocido, que hacía un sinfín de preguntas y hablaba como un 'gallego', adjetivo que en Argentina hace referencia a quienes pronuncian el castellano con deje español. "No puedo hablar, tendría problemas", le repetía una y otra vez, mientras su interlocutor le cuestionaba por las actividades de los Dultsev, una familia rusa a la que él conoció un decenio atrás bajo un apellido diferente, los Gisch, y que estaba compuesta por ambos progenitores y dos hijos de corta edad. El matrimonio residió durante cinco años en un edificio de 25 plantas de la calle O'Higgins, en el barrio de Belgrano, al norte de la ciudad de Buenos Aires, cuya portería Juan regenta.