En una ciudad cada vez más pendiente del vino bien contado y mejor servido, hay un nombre que aparece señalado en la Guía Repsol por recomendación directa de Dani Carnero. Se trata de Vertical , un wine bar del centro histórico que se ha convertido en referencia para quienes buscan algo más que una copa correcta. La recomendación no es casual. Vertical es uno de esos lugares que no necesitan grandes rótulos ni discursos grandilocuentes, pero es toda una referencia para quienes buscan algo más que una copa correcta. Vertical se esconde en la calle Moreno Monroy, en un local de apenas 55 metros cuadrados, lejos del circuito más comercial del centro de Málaga. Un espacio pequeño que, sin embargo, alberga una de las selecciones de vino más singulares de la ciudad , con referencias de todo el mundo y una clara apuesta por proyectos de baja intervención. El proyecto nació originalmente en la calle Juan de Padilla y dio el salto a su actual ubicación dentro de un plan de crecimiento que ha ido más allá de Málaga. Este mismo verano, la marca ha ampliado horizontes con nuevas aperturas en Mahón y Barcelona, consolidando un modelo muy reconocible. Al frente está Julio Barluenga, sumiller con un recorrido poco habitual, que ha pasado por casas como elBulli, Azurmendi, Astrid & Gastón, Noor o Kaleja . Tras años trabajando en algunos de los restaurantes más influyentes del panorama gastronómico, decidió volcar todo ese conocimiento en un proyecto propio, más cercano y sin solemnidad. Aquí el foco está puesto en el vino de baja intervención, la biodinámica y los proyectos pequeños, tanto nacionales como internacionales. La carta supera las 150 referencias, con una rotación constante y unas 30 opciones disponibles por copa, lo que permite probar sin necesidad de comprometerse con una botella entera. En Vertical no se viene solo a beber. Cada copa tiene contexto, historia y explicación si el cliente la quiere. El planteamiento es divulgativo, sin rigideces , pensado para que quien se sienta en una de sus mesas altas salga con la sensación de haber aprendido algo… y con ganas de repetir. La selección se mueve entre vinos frescos, perfiles afilados, buena acidez y protagonismo del suelo y la uva. No hay dogmas, pero sí una línea clara que apuesta por productores que trabajan con respeto al entorno y mínima intervención en bodega. La cocina acompaña con una carta pensada para arropar al vino. Molletes, pinsas, quesos seleccionados, embutidos, croquetas o platos sencillos de cuchara componen una oferta flexible, diseñada para compartir y ajustar el ritmo de la comida al de las copas. No es un restaurante al uso ni pretende serlo. En Vertical manda la botella, y el plato se adapta a lo que se bebe, no al revés. Que Dani Carnero lo recomiende en la Guía Repsol no hace más que confirmar lo que muchos ya sabían: Vertical es uno de esos sitios que han ayudado a cambiar la forma de beber vino en Málaga. Un lugar sin estridencias, donde se viene a disfrutar, a descubrir y a dejarse guiar. A veces, las mejores recomendaciones no hacen ruido. Simplemente señalan el camino.