El año 2026 ha comenzado con un panorama difícil para los autónomos, un colectivo que enfrenta una presión constante. Según datos de octubre, Extremadura superó la cifra de los 81.000 autónomos, pero la letra pequeña revela una dura realidad: el 40% de ellos cobra menos del salario mínimo interprofesional. Eduardo Bernardo, presidente de la asociación de autónomos, profesionales y empresarios de Badajoz (ABA), expresa un sentir generalizado de pesimismo condicionado por la acción del ejecutivo. "Optimismo en el sentido de que tenemos ganas de trabajar, pesimismo en que prácticamente todo lo que toca las instituciones que nos gobiernan, pues no hay mucho favoritismo hacia nosotros", lamenta. Bernardo distingue claramente entre la gestión nacional y la autonómica, asegurando que el Gobierno central sigue ahogando al colectivo con normas pensadas para grandes empresas. Una de las principales críticas se dirige a la aplicación de un salario mínimo interprofesional (SMI) homogéneo en todo el país. "El salario mínimo interprofesional debe ser aplicado a cada zona en función de sus ingresos", reclama Bernardo, argumentando que no puede ser el mismo para un comerciante de un pequeño pueblo que para una gran empresa de Madrid. Esta política, sostienen, desincentiva a los jóvenes y asfixia económicamente a las microempresas. Otro de los grandes retos es el relevo generacional. Se estima que en los próximos cinco años se jubilarán más de 10.000 autónomos en Extremadura, y la continuidad de sus negocios no está garantizada. Según Bernardo, los hijos de los autónomos ven las largas jornadas de sus padres y se echan para atrás. Además, denuncia la dificultad para encontrar empleados formados en la región a pesar de ser la que tiene más paro juvenil. El presidente de ABA atribuye esta paradoja a ciertas ayudas sociales: "Creo que debemos acabar ya de una vez con las paguitas que existen en las regiones pobres de España, que creo que es una compra de votos y un fastidio para los pequeños empresarios". En contraste con la política estatal, Bernardo reconoce que la Junta de Extremadura sí está tomando medidas para paliar la situación. Se han implementado ayudas para favorecer la herencia de los pequeños comercios y el relevo generacional, así como subvenciones para fomentar el teletrabajo. "La Junta parece que lo está entendiendo", afirma, aunque insiste en que queda camino por recorrer. Al final, el ruego del colectivo es simple y directo. "Estamos muy cansados de que prometan y luego no hagan absolutamente nada", concluye Bernardo. Su petición a los políticos es clara: "Les pedimos, por favor, que nos ayuden simplemente cumpliendo sus palabras".