En una casona–palacio del siglo XVIII, con piedra centenaria y un aire señorial que respira historia, se encuentra el Cenador de Amós, restaurante reconocido con tres estrellas Michelin y tres soles Repsol, un hito que lo sitúa entre los grandes destinos culinarios de Europa. Su singularidad, lejos del bullicio urbano y las grandes capitales gastronómicas, es parte fundamental de su identidad: una propuesta que nace de la tierra, del paisaje y de la memoria. Es además el único restaurante con tres estrellas Michelin en Cantabria, un símbolo de excelencia en pleno entorno rural, cuyos méritos le han llevado renovar las tres estrellas.