Afuera de las oficinas de las Inspección del Trabajo decenas de desempleados son interceptados a diario por captadores, que prometen agrandar la indemnización por despido, judicializándola. Son abogados o estudiantes universitarios que representan a estudios masivos, que con la promesa de cobrar solo si ganan el caso, terminan llevándose hasta el 30% de un finiquito. La DT denuncia que esos servicios son “innecesarios” y que los captadores hasta usan indumentaria parecida a la de sus funcionarios para confundirlos.