Mansour Konte, Rey Baltasar bajo un puente: "La Iglesia ha actuado donde el Estado no llegó"

La fiesta de los Reyes Magos, entre regalos y roscón, nos trae cómo se hace presente la manifestación de Dios encarnado como buena noticia para todos los pueblos. Y en vísperas de esta fiesta, hemos conocido una historia muy especial. Su protagonista se llama Mansour Konte, es de Guinea Conakry y no vino en Camello sino en patera, hace tres años, tras superar la peligrosísima ruta canaria. Aquí en Málaga se hizo famoso por rescatar a una mujer en la calle tras quedar paralizada por las inundaciones en la DANA de 2024. Eso le valió el reconocimiento del Ayuntamiento, el ser elegido para representar al Rey Baltasar en la cabalgata y que le saliera hasta trabajo otra provincia. Pero hace unos días, un periódico local sacaba en portada que aquel joven de 20 años al que todos habíamos ensalzado vivía bajo un puente desde hacía meses. Su trabajo acabó siendo humo, y regresó sin protección ni ayuda. Michel Bustillo es educador social de Casa Betania, un recurso de acogida de la Merced Migraciones para jóvenes solicitantes de asilo: «Mansour no está en la calle por falta de esfuerzo, sino por un sistema que aplaude el heroismo, pero no garantiza derechos. Fue reconocido simbólicamente, pero sin acceso real al trabajo, vivienda ni regularización administrativa, esto no se hace efectivo. La precariedad laboral, la burocracia migratoria y la ausencia de acompañamiento institucional empujan a jóvenes a la exclusión, incluso cuando demuestran, como es el caso de Mansur, un elevado compromiso». Ana Medina se despierta el día de Nochebuena conociendo la situación de Mansour en un puente muy cerca de donde vive. «Tras hablar con Michel Bustillo, empezamos a buscar solución a su problemática. Con mi padre y mi hijo conseguimos encontrarlo, y lo llevamos a una casa de acogida de la Iglesia, de la que sale para un ingreso temporal con una familia esa primera noche», cuenta. Una de las personas que conforman esa familia, en la que Mansour encuentra acogida las primeras horas, es Patricia: «En mi familia siempre hemos sido muy sensibles al dolor de las personas migrantes, creemos en la bondad de las personas, creemos que la mayoría de estos chicos vienen buscando un futuro mejor, buscando una sociedad en la que desarrollarse. Nosotros lo único que podíamos hacer por ayudar era este acogimiento temporal. Espero que muchísima otra gente ponga ese granito de arena a todas las instituciones para ayudar no solo a Mansour, sino a un montón de chicos que se encuentran en una situación similar y que lo único que buscan es tener un futuro». La Iglesia, ciudadanos como Patricia, Leticia (que le ha estado ayudando durante meses), Ana … no se van a rendir. Ahora ha pasado a ser atendido en Puerta Única por las instituciones locales, pero lo más urgente es regularizar su situación, ver su persona integralmente, sus necesidades, y ayudarle. Esto es lo que él pide: «Pido a la sociedad que me ayude, que me apoye para que yo pueda tener mis papeles, para que yo pueda ser malagueño, pueda vivir en España. Pero sin papeles no puedo moverme y tener casa». Ante la defensa de la dignidad de toda persona, la Iglesia siempre responde, pero la denuncia está ahí, y la llamada de atención, como afirma Michel Bustillo, de Casa Betania: «La Iglesia ha actuado donde el Estado no llegó. Le ofreció acogida, acompañamiento y soluciones concretas. También evidencia una carencia estructural. No debería ser la caridad quien sustituye a las políticas públicas. El Estado, las Autonomías, los ayuntamientos deben, por obligación jurídica y derechos humanos, dar estas respuestas. La Iglesia demanda a las instituciones coherencia, recursos y dignidad, y a la sociedad que deje de admirar gestos puntuales mientras tolera que personas como Mansour vivan debajo de un puente». El deseo de Mansour es poder tener un futuro, él y su familia, como expresa cuando le preguntamos por sus sueños: «Mi sueño es, si yo tengo mi trabajo, trae a una hermana mía aquí para que esté conmigo. Me gustaría eso. Parta poder tener un futuro mejor, porque está sufriendo hambre en nuestro país».