"El mejor regalo es el tiempo en familia": los consejos de una psicóloga para esta Navidad

La Navidad se ha convertido en una época de consumo masivo, donde los regalos ocupan un lugar central. Según la Asociación Española de Consumidores, cada valenciano gasta una media de 1351 euros en estas fiestas, siendo la provincia de Valencia la más derrochadora con 1447 euros por persona. De este total, 343 euros se destinan a regalos y 248 euros a juguetes, lo que plantea la pregunta sobre si es necesario hacer tantos regalos a los más pequeños. Este fenómeno coincide con una tendencia preocupante. Los estudios sobre hábitos infantiles en España revelan que los menores pasan entre dos y cuatro horas diarias frente a dispositivos electrónicos, mientras disminuye progresivamente el tiempo dedicado al juego libre, la lectura y las actividades en familia. En este contexto, la elección de un buen regalo se vuelve fundamental. Érika Nache, neuropsicóloga infanto-juvenil y profesora de la Universidad Europea de Valencia, ha explicado en el programa 'Herrera en COPE Valencia' que lo más importante es el mensaje que los adultos transmiten. "No se trata de cantidad, sino de sentido", afirma. Según la experta, " pocos regalos bien elegidos y adecuados a la edad" ayudan a que los niños los valoren más y evitan que la Navidad se convierta en una sobreestimulación constante. La psicóloga subraya que los regalos no tienen por qué ser caros y que, a menudo, los niños disfrutan más con elementos simples como las cajas. "El valor del regalo aumenta mucho cuando va acompañado de tiempo y de presencia", destaca Nache, recomendando opciones que promuevan la unión familiar por encima del valor material. Una de las recomendaciones que hacen los psicólogos es la conocida como "regla de los 4 regalos". Esta pauta propone que los niños pidan únicamente cuatro obsequios con un propósito claro, lo que ayuda a ordenar sus deseos, evitar excesos y transformar el proceso en un momento de conexión y reflexión familiar. Pero, ¿qué ocurre si un niño no recibe lo que esperaba? Para Érika Nache, lo fundamental es saber reaccionar. "Lo primero es mantener la calma. La decepción es una emoción completamente normal y que además forma parte del aprendizaje", explica. Aconseja reconocer el sentimiento del niño sin ridiculizarlo, validando su emoción para ayudarle a gestionarla. La especialista también recuerda que estas fechas son una excelente ocasión para el desarrollo emocional de los más pequeños. "La Navidad, además, ofrece muchísimas oportunidades para aprender a esperar, para aprender a compartir y para aprender a aceptar límites", sostiene Nache, considerándolos aprendizajes cruciales. Finalmente, la psicóloga ha destacado que lo más importante es que los niños se sientan acompañados, escuchados y comprendidos. Bajar el ritmo y compartir tiempo de calidad es, en sus palabras, el mejor regalo que se puede ofrecer, tanto para ellos como para los propios adultos.