El entrelazamiento cuántico desafía la intuición clásica al mostrar que los cambios pueden ocurrir sin tránsito por el espacio. No hay camino, ni desplazamiento, ni velocidad en el sentido tradicional: solo correlaciones globales que reconfiguran estados. Comprender esto exige abandonar la lógica de “ir de un punto a otro” y adoptar una nueva forma de pensar la causalidad y la conexión.