Imagínese que el gobierno peruano prohíbe las redes a menores de 16 años. ¿Qué pasa con Carlos, de 13, que vive en Huancavelica y cuya única forma de hacer la tarea es el grupo de WhatsApp del colegio? ¿O con Ana, de 15, quien cuida a sus hermanos pequeños mientras su mamá trabaja y usa Instagram para no sentirse tan sola?