«Es un día de mucha alegría, pero no sabemos aún qué va a pasar». Con el corazón en un puño y el móvil en la mano, así ha vivido la comunidad venezolana en Córdoba una jornada en la que la historia se acelera de golpe. Las informaciones que llegaban desde su país —caóticas, fragmentarias, difíciles de confirmar— hablaban de bombardeos en Caracas y de la posible captura del presidente Nicolás Maduro. Una noticia largamente soñada que, de confirmarse, marcaría un antes y un después para millones de venezolanos dentro y fuera del país. «Es la primera vez que sentimos que algo puede cambiar», explican.