Los venezolanos exiliados en Castilla y León comienzan este sábado a mostrar sus reacciones ante los ataques aéreos registrados la pasada madrugada en varios lugares de Venezuela y de que el presidente norteamericano anunciase el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores . Pendientes de la informaciones, se muestran en general entre la «cautela» y la «esperanza» ante la incertidumbre de estos acontecimientos. Es el caso de Gustavo, venezolano afincado en España desde hace más de 25 años y residente actualmente en Burgos, quien reconoce que la primera reacción fue una mezcla de preocupación y esperanza tras conocer los hechos a primera hora de la mañana. Según relata, fue su mujer quien le despertó y ambos siguieron la información en directo por televisión. «Llevamos más de dos décadas esperando a que esto suceda» , explica a Ical, aunque admite que la inquietud persiste por la situación de familiares que aún residen en Caracas. Gustavo pudo contactar con ellos a lo largo de la mañana a través de aplicaciones de mensajería y asegura que, tras ese primer intercambio, logró tranquilizarse. A medida que avanzaban las horas, señala, el sentimiento de alivio fue ganando terreno. «Es una sensación de liberación», afirma, una percepción que, a su juicio, es mayoritaria entre los venezolanos que viven fuera del país. «La gran mayoría salió de Venezuela por falta de oportunidades o por miedo. Para muchos, esto se vive como una luz al final del túnel», añade, aunque subraya que la tranquilidad no será plena «hasta que no se desmantele por completo el régimen». Desde el interior del país, explica que sus familiares describen las primeras horas tras los ataques como momentos «de shock», especialmente en zonas cercanas a instalaciones militares. «No es habitual despertarse con explosiones cerca, aunque en los últimos meses existía la sensación de que algo así podía ocurrir», indica. En cuanto a la reacción del Gobierno venezolano, considera que es «la previsible», apelando a organismos e instituciones internacionales. No obstante, apunta que, desde la perspectiva de quienes han sufrido el régimen, ese debate queda en un segundo plano. «Desde fuera se puede entender como una vulneración de la soberanía, pero quienes lo hemos vivido de cerca lo vemos de otra manera», añade, y apunta a la posibilidad de que la salida de Maduro haya sido fruto de una negociación previa con Washington. «Hay miedo y cautela. La gente va a esperar a ver qué ocurre en las próximas horas y cuál es la posición que adopten las Fuerzas Armadas», concluye. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, se encuentra actualmente bajo arresto, según las informaciones difundidas por el presidente de EEUU, que dará una rueda de prensa en unas horas. «Es un regalo anticipado de Reyes», han valorado en la Asociación de Venezolanos en Valladolid , que ha reivindicado que se trata de un golpe a la dictadura y «no al pueblo de Venezuela». En declaraciones a Ical de la presidenta del colectivo, Julianny Duran, puntualizó que los bombardeos han tenido como objetivo los cuarteles militares en los que «trabaja el Cártel de los Soles que ampara el narcogobierno de Maduro», a la vez que se ha mostrado esperanzada de que este ataque sea el principio del fin para el régimen. Al mismo tiempo, Duran se mostró convencida de que este tipo de ataques es la única forma de devolver la libertad y la democracia a Venezuela, «dado que esta dictadura, como se ha demostrado con las continuas manipulaciones electorales por parte de Chávez y Maduro, no se va acabar negociando». A su vez, también reclamó a la Comunidad Internacional que deje de hacer la «vista gorda» y que tenga el «valor» de Estados Unidos para presionar y trabajar con en el objetivo de que la democracia «verdadera» regrese a Venezuela. En este sentido, Fraccy López, representante también de la directiva de la Asociación de Venezolanos en Valladolid, reclama al Gobierno de España que abandone su «tibieza» y se posicione con firmeza contra un «régimen dictatorial que ha provocado una terrible crisis humanitaria en Venezuela». Así, también ha criticado que no es de recibo que el Gobierno de España envíe al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a «intentar blanquear la dictadura». «Vamos agarrando la calma, estamos en espera, con la sensación de que casi gritamos libertad , la que ansiamos desde hace 26 años, cuando se vio el camino que llevaba Venezuela», ha añadido María Marques, venezolana residente en León desde hace varios años. Esta mujer también permanece pendiente de las informaciones que le traslada su familia desde el país caribeño, ya que parte de sus seres queridos reside detrás del Palacio de Miraflores. «Ahí no hubo bombardeo y me informan que está todo en calma» afirmó en declaraciones a Ical. «Han llamado para que la gente salga y no van a salir, porque no están con el régimen», ha añadido. A la espera de una posible comparecencia de Donald Trump en las próximas horas, afirma que «ahorita el país está encerrado y en completa calma » aunque reconoce que tuvieron «mucho miedo y susto por nuestra gente que está allá», al tener las primeras noticias de lo sucedido. Ahora, tras recibir testimonios de primera mano, sabe que su familia está «resguardada». «Esperar a saber realmente lo que va a pasar» es lo que toca ahora, aunque no oculta que se vislumbra un horizonte más optimista que el que le hizo abandonar su tierra hace ocho años y ha llevado a casi nueve millones de compatriotas a salir de Venezuela.