Los Reyes Magos, más allá del Belén: qué sabemos de los magos de Oriente

La Biblia apenas da detalles sobre ellos, pero siglos de historia, arte y tradición han convertido a los magos de Oriente en una de las figuras de la Navidad Más de mil personas y doce carrozas participarán en la Cabalgata de Reyes de Santander Cada 5 de enero, millones de niños se acuestan convencidos de que Melchor, Gaspar y Baltasar recorrerán el mundo repartiendo regalos. Sin embargo, cuando se deja a un lado el Belén y se acude a las fuentes históricas, la historia de los Reyes Magos es mucho más compleja de lo que parece. Un relato breve… y lleno de silencios La única referencia canónica a los magos aparece en el Evangelio de Mateo. El texto habla simplemente de unos “magos llegados de Oriente” que siguen una estrella hasta Belén para adorar al recién nacido “rey de los judíos”. No menciona cuántos eran, ni sus nombres, ni que fueran reyes. Tampoco especifica su procedencia exacta ni su estatus social. Este silencio ha sido clave para que, durante siglos, la tradición rellenara los huecos del relato bíblico con interpretaciones simbólicas y culturales . En el mundo antiguo, el término “mago” no tenía el significado actual. Procedía del persa maguš y se utilizaba para designar a sabios o astrólogos , expertos en la observación de los astros. Según explica National Geographic , estos personajes probablemente pertenecían a castas sacerdotales de Oriente Próximo, donde la astronomía y la astrología estaban estrechamente vinculadas . Una interpretación que se refuerza en los Evangelios Apócrifos, textos no incluidos en el canon bíblico, que describen a los magos como lectores de estrellas capaces de interpretar señales celestes. ¿Por qué tres? ¿Y por qué reyes? La idea de que fueran tres surge siglos después, probablemente por el número de regalos mencionados: oro, incienso y mirra. En el siglo III, el teólogo Tertuliano interpretó el Salmo 72 del Antiguo Testamento (donde se habla de reyes que traen presentes) como una referencia a estos personajes, consolidando su transformación simbólica en monarcas . Cada regalo adquirió además un significado teológico: el oro como símbolo de realeza, el incienso de divinidad y la mirra como presagio del sufrimiento futuro de Cristo. Melchor, Gaspar y Baltasar: un invento medieval Los nombres de los Reyes Magos no aparecen hasta la Edad Media. La primera representación conocida se encuentra en un mosaico del siglo VI en la basílica de San Apolinar el Nuevo , en Rávena, donde ya figuran Melchor, Gaspar y Baltasar vestidos con ropajes orientales . En España, esta tradición quedó fijada en el Auto de los Reyes Magos , una obra teatral del siglo XII conservada en la Biblioteca Nacional, considerada el texto dramático más antiguo en castellano. En ella, curiosamente, los magos siguen siendo astrólogos , no reyes . Durante el Renacimiento, la adoración de los Reyes se convirtió en uno de los temas artísticos más representados de Europa. Pintores como Botticelli, Rubens, Velázquez o El Greco consolidaron la imagen de tres reyes de distintas edades y procedencias, reforzando su carácter universal y multicultural . Esta iconografía ayudó a fijar definitivamente la versión que ha llegado hasta nuestros días. Tradiciones que nacen mucho después Ni la cabalgata, ni los zapatos en el balcón, ni el carbón aparecen en los textos antiguos. Son tradiciones populares surgidas siglos después, especialmente a partir del siglo XIX, cuando la figura de los Reyes Magos se asocia de forma definitiva a la infancia y al regalo . El r oscón de Reyes , por su parte, tiene raíces aún más antiguas, vinculadas a las Saturnales romanas, una fiesta pagana que celebraba el cambio de ciclo anual. Hoy sabemos que los Reyes Magos, tal y como los conocemos, son el resultado de una mezcla de texto bíblico, interpretación teológica, tradición medieval y cultura popular. No fueron necesariamente reyes ni sabemos cuántos eran, pero su historia ha sobrevivido dos mil años precisamente por su capacidad de adaptarse y reinventarse. Quizá por eso, más allá del Belén, los magos de Oriente siguen siendo una de las leyendas más poderosas de nuestra cultura: un relato donde la historia y la imaginación caminan juntas bajo la luz de una estrella.