Un estudio sugiere que uno de los alimentos más populares podría estar relacionado con menor riesgo de deterioro cognitivo ¿Cómo elegir un buen queso? Estos dos tenderos con 30 años de experiencia tienen las claves Durante décadas, los consejos nutricionales han señalado que los alimentos ricos en grasa (como ciertos quesos) son malos para la salud. Pero una investigación reciente ha puesto sobre la mesa algo inesperado: consumir quesos altos en grasa podría asociarse con un menor riesgo de desarrollar demencia más adelante en la vida. El hallazgo proviene de un análisis epidemiológico publicado en Neurology , la revista de la American Academy of Neurology. En él, investigadores de la Lund University (Suecia) siguieron durante unos 25 años a 27.670 adultos que no tenían demencia al inicio del estudio. En concreto, los resultados mostraron que quienes tenían un consumo regular de productos lácteos fermentados (entre ellos el queso) tendían a presentar un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con quienes no los consumían o lo hacían muy esporádicamente. Esto no significa, como advierten los propios autores del estudio, que comer una porción extra de queso cada día sea una “vacuna” contra la demencia. Lo que sí revela es una asociación estadística que persiste incluso después de ajustar por otros factores importantes como la actividad física, el tabaquismo, el peso corporal o el nivel educativo, todos ellos conocidos por influir en la salud cerebral. El reportaje de National Geographic sobre este estudio destaca que la evidencia no es concluyente, pero sí lo bastante sólida como para explorar más a fondo qué componentes del queso podrían estar implicados. Algunas hipótesis apuntan a que los procesos de fermentación generan compuestos que podrían favorecer la salud del microbioma intestinal, a su vez ligado al bienestar del sistema nervioso. Los beneficios del queso más allá de la demencia El queso entra dentro de un grupo de alimentos fermentados (como el yogur o el kéfir) que han ganado interés entre los científicos en los últimos años por su posible efecto protector sobre el cerebro. La teoría es que las bacterias beneficiosas de estos alimentos podrían influir en procesos inflamatorios o en la comunicación entre el intestino y el cerebro, conocidos colectivamente como el eje intestino-cerebro. Sin embargo, se trata todavía de un campo en desarrollo y con resultados mixtos entre diferentes investigaciones. Además, los investigadores subrayan que la relación observada no prueba causa y efecto: es decir, no se puede afirmar con certeza que comer queso prevenga la demencia, sino que existe una relación observada en la población estudiada. Para establecer causalidad se necesitarían ensayos clínicos controlados o estudios que expliquen los mecanismos biológicos subyacentes con mayor precisión. Aun así, la noticia adquiere relevancia sumándose a otras investigaciones que vinculan aspectos de la dieta con la salud cognitiva. Por ejemplo, estudios previos han sugerido que dietas ricas en frutas, verduras, pescado y grasas saludables (como la dieta mediterránea) están asociadas con un menor riesgo de deterioro cognitivo. El queso, en este contexto, podría ser un componente útil dentro de una alimentación equilibrada, aunque no necesariamente el factor protector principal por sí solo. En definitiva, si te gusta el queso, puedes alegrarte de esta noticia y continuar disfrutándolo como parte de una dieta variada . Pero también es importante recordar que la demencia es un fenómeno complejo, influido por genética, estilo de vida, ejercicio, sueño y otros factores además de la alimentación. Este estudio añade una pieza más al rompecabezas de cómo vivir mejor y más tiempo con una mente sana, aunque aún quedan muchas piezas por encajar.