Como si fuese el siglo pasado, el intervencionismo militar de Estados Unidos en Latinoamérica ha vuelto a sacudir al mundo este sábado con los bombardeos sobre Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. La noticia, aireada con tono victorioso por un Donald Trump que ha resucitado la Doctrina Monroe en su patio trasero, está siendo recibida como un suplo de aire fresco por parte de la comunidad venezolana exiliada, que llevaba décadas esperando ansiosa el colapso del régimen erigido hace casi tres décadas por el comandante Hugo Chávez.