Recorrer los diferentes pueblos que le dan vida a la sierra de Cádiz es un placer que todo el mundo debería de experimentar al menos una vez en su vida. La conocida ruta de los pueblos blancos , que tiene su parada en lugares tan emblemáticos como Grazalema, Arcos de la Frontera, Setenil de las Bodegas o Zahara de la Sierra, también guarda un secreto que es ideal para los amantes de la historia. Muy cerca de la que para muchos es la capital de la sierra, como es el caso de la ciudad de Ubrique –que por sí sola merece una visita -, se sitúa el yacimiento arqueológico de Ocuri , un atractivo más de esta comarca que cuenta con una larga lista de razones para visitarla. El yacimiento se encuentra en la cima del Salto de la Mora , un bellísimo cerro con una importancia estratégica fuera de toda duda, ya que por un lado se controla el paso natural hacia la espectacular Manga de Villaluenga y la localidad de Benaocaz, y por otro la salida hacia el sur de la sierra. Un lugar en el que se puede aspirar con fuerza el aroma de la historia. Estamos ante un asentamiento por el que han pasado diferentes civilizaciones a lo largo de la historia, que se servía de su posición privilegiada, además de por un destacado sistema defensivo, para convertirse en un lugar prácticamente inexpugnable . A finales del siglo XVIII y con el mundo occidental aún impactado por el increíble hallazgo de las ruinas de Pompeya en Italia (1748), llega el momento en el que la ciudad romana de Ocuri se convierte en una realidad. Para conocer su historia hay que citar al ubriqueño Juan Vegazo , que adquirió el terreno, con la idea de comprobar si los restos que estaban en la mera superficie se podían asimilar al espectacular hallazgo en la ciudad vecina del Vesubio. Un pionero de la arqueología, quizás poco conocido para el gran público, que soñó siempre a lo grande. El propio Juan Vegazo llevó a cabo las primeras excavaciones, descubrió algunas de las estructuras e incluso dejó constancia por escrito de sus descubrimientos, entre los que hay que destacar dos importantes epígrafes dedicados a los emperadores Antonino Pío y Commodo. Las investigaciones que se han realizado en relación a la ciudad de Ocuri han determinado que, aunque sus comienzos se remontan al siglo VI a.C., el mayor periodo de esplendor de la ciudad se vivió en la época romana, concretamente en el siglo II d.C. Así, los restos principales, que se pueden disfrutar e interpretar en la actualidad, haciendo volar la imaginación en este lugar mágico de la sierra, son principalmente romanos. Por tanto, hay que destacar un extraordinario mausoleo, que por sus dimensiones y buen estado de conservación no tiene rivales en toda Andalucía. Otro de los elementos que el visitante no puede perderse es la muralla , de unas dimensiones bastante considerables, que es de origen ibero, y que nos habla de un pasado lleno de guerras, escaramuzas y constantes luchas para afianzar un valioso territorio. En la que podemos denominar como 'parte noble' de la ciudad, es posible observar los restos de cisternas, el foro, algunas tabernas, viviendas, edificios públicos y por encima de todo, las termas , que se convierten quizás en el más valioso patrimonio de esta antigua ciudad romana, que no es Pompeya, pero que cumplió un papel fundamental durante siglos en la antigua provincia imperial de la Bética.