En un pequeño obrador del barrio de Ciudad Jardín, en Badajoz, ha ido tomando forma un proyecto que une cocina, educación y valores. Se trata de Almas Dulces, un establecimiento que regenta María Nevado y que ha consolidado un aula infantil donde niños desde los cinco años aprenden a cocinar mientras desarrollan su creatividad, refuerzan su autoestima y mejoran sus habilidades sociales.