La detención de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela durante una operación aerotransportada realizada por EEUU en la madrugada de este sábado ha puesto en evidencia la fragilidad de la alianza entre Moscú y Caracas. Separadas ambas capitales por cerca de 10.000 kilómetros de distancia, la Rusia de Vladímir Putin no ha podido impedir el arresto de su principal aliado en América Latina, y con el que acababa de firmar un acuerdo de "asociación estratégica y cooperación" que incluye una dimensión militar. Analistas rusos de oposición han destacado la precisión del ataque llevado a cabo por EEUU y la han comparado con la vacilante actuación del Ejército de su país en Ucrania, que en cuatro años no ha conseguido atrapar al presidente ucraniano Volodímir Zelenski y consigue en el frente bélico avances muy limitados a costa de grandes pérdidas humanas y de material.