Trump "tomará el control" de Venezuela, del petróleo y desafía al orden global

La madrugada abrió una grieta que ya no se cerró. Un resquicio en el espacio-tiempo que devolvió al planeta entero a las postrimerías de la Guerra Fría o a los albores del nuevo milenio, cuando las injerencias en terceros países eran la norma habitual. Aunque ciertamente, esa mala costumbre no es exclusiva del turbulento siglo XX. La era de Internet y la Inteligencia Artificial la heredó con Afganistán e Irak – entre otros - y la perfeccionó con – por citar un caso reciente - Siria y ahora Sudamérica. Apenas se han consumido tres días del nuevo año y Donald Trump ha decidido marcar el rumbo del nuevo ejercicio con una operación contra Venezuela que se saldó con la captura de su presidente, Nicolás Maduro, su esposa, Cilia Flores, y un carrusel de bombardeos aéreos para destruir enclaves estratégicos del país latinoamericano. Un show que evitó el aburrimiento nocturno del presidente de Estados Unidos. Al menos así lo narraba él mismo a su predilecta Fox News. Pero el juego ha puesto patas arriba el tablero de juego geopolítico. Aun con el rosario de advertencias de la Casa Blanca, la operación del Ejército de Estados Unidos ha pillado a todos los actores con el pie cambiado. En plena oscuridad, mientras España se desperezaba y estiraba, circulaban unas primeras informaciones algo confusas que apuntaban a diversas explosiones en Caracas. La tensión geopolítica se hizo paso a tientas entre la densa neblina de desconcierto que imperaba en las primeras horas, hasta que el Gobierno venezolano posó su dedo acusador sobre la Casa Blanca y denunciaba una ofensiva contra el país latinoamericano que, finalmente, ha partido en dos el tablero internacional. Los ataques se concentraron en objetivos militares y estratégicos en la capital y en otros estados del país. A lo largo de la mañana, las redes sociales se poblaban de imágenes y vídeos de los destellos en el cielo venezolano y el terror mezclado con desconcierto que secuestró a la población. Sensación de punto de no retorno. De contener el aliento ante una nueva amenaza de conflicto global en ciernes. Percepción intensificada por la clásica estrategia de Washington de dar vuelo al rumor y a la filtración para marcar la agenda informativa del día. Pero el gran golpe estaba aún por llegar. El presidente de Estados Unidos entró en escena. Como le gusta a él, como una sobreactuada superestrella de la WWE – lucha libre -, entre columnas de fuego virtuales y jactándose de ser el epicentro mediático un día más. Apareció en su red social – Truth Social – para soltar la verdadera bomba informativa del día: fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y su esposa para sentarlos ante la justicia norteamericana. Sin pruebas gráficas ni confirmación independiente, el mensaje del inquilino de la Casa Blanca zarandeó gobiernos, instituciones y mercados por doquier. La segunda confirmación la ofrecía la número dos del presidente venezolano, Delcy Rodríguez, al exigir a Washington una prueba de vida del líder bolivariano mientras denunciaba una "gravísima agresión" contra...