Juanma Lorente, abogado laboralista: “El despido por usar el móvil puede acabar siendo improcedente”

La clave no es solo si estabas mirando la pantalla, sino qué reglas tenía la compañía y cómo las había comunicado. En muchas oficinas, comercios o centros logísticos, el móvil forma parte del trabajo. Se consulta un mensaje, se responde una llamada, se mira la hora. Sin embargo, cuando la empresa entiende que ese uso afecta al rendimiento, a la seguridad o a la atención al público, puede abrir la puerta a una sanción e incluso a un despido disciplinario.