Recuerdo siendo niña, en el Bello Lago -un precioso hotelito a orillas de las aguas- las regatas internacionales del día de Santiago. Equipos de todos los países acudían a Sanabria a la que era una de las pruebas más famosas del piragüismo. Me viene esto a la mente porque solo dos equipos podían permitirse comer y dormir en el hotel: Argentina y Venezuela. Dos países ricos y prósperos. Los demás se iban a un albergue, acampaban por la zona o dormían en las furgonetas de sus piraguas. Hablar, comer con aquellos deportistas de otras banderas era para una niña de cinco o seis años lo más cosmopolita que te podía pasar en una Sanabria rural y sin masificar. Por eso,... Ver Más