El primer nacimiento en Extremadura en 2026 ha sido el de Handrell Xavier, un niño de padres caboverdianos que ha llegado al mundo en Cáceres. Este hecho simbólico ha puesto de manifiesto la situación demográfica de la región, donde el futuro está condicionado por el peso de la población inmigrante y la continua pérdida de habitantes. Según el catedrático de ordenación del territorio, Julián Mora Aliseda, la inmigración es solo "un elemento más" para afrontar la crisis demográfica. El experto subraya que la principal emergencia es detener la hemorragia de jóvenes que abandonan la región. Actualmente, la población inmigrante en Extremadura se sitúa en torno al 5%, una cifra muy inferior a la media nacional del 17%. Aunque el primer bebé del año sea de origen extranjero, Mora Aliseda lo considera una "casualidad", ya que la probabilidad era de una entre siete. No obstante, ha destacado que la población inmigrante, con una media de edad de 35 años, se encuentra en plena edad reproductiva. En 2024 nacieron en la comunidad cerca de 7.000 niños, de los cuales casi 600 fueron de madres extranjeras. El problema de la despoblación se agrava en el mundo rural, ya que los inmigrantes no se asientan en las zonas más despobladas. La mayoría se concentra en áreas con actividades agrarias intensivas, como el Valle del Tiétar o las Vegas del Guadiana, y en las ciudades para trabajar en el sector servicios. Esto provoca que el 70% del territorio extremeño, según Moraliceda, esté abocado a una "regresión demográfica irreversible", un problema que el experto atribuye a un modelo territorial anacrónico. El catedrático ha señalado que la solución no pasa por intentar mantener la estructura actual de 384 municipios, que considera "obsoleta, medieval", sino por una reorganización del territorio. Moraliceda ha criticado que Extremadura, con 41.600 km², solo tenga dos provincias, mientras que otras comunidades con menor superficie, como Galicia o Cataluña, tienen cuatro, lo que ha perjudicado a las áreas periféricas. La propuesta del experto es avanzar hacia una "auténtica vertebración del territorio" a través de la comarcalización o la agrupación de municipios. El objetivo es compartir servicios y equipamientos, midiendo las distancias en tiempo de viaje (isocronas) en lugar de en kilómetros. De esta forma, se garantizaría la igualdad de oportunidades y se evitarían las "disparidades sociales" al facilitar el acceso a sanidad, educación o comercio desde los núcleos rurales.