Esperando a los Reyes Magos

Su pequeña carta está arrugada y tiene la tinta corrida. Ha dormido escondida debajo del colchón muchos días, presa del miedo. En una huida junto a su abuela -a la que apenas ve- ha logrado llegar hasta el hombre del pantalón bombacho que tiene el encargo de llevar promesas y ruegos, caprichos y necesidades o una inocente confesión escrita a esos brujos de Oriente que se han dejado llevar por una estrella en un largo camino. Cuando le pregunta si se ha portado bien no le sale la voz del cuerpo, porque ya no sabe diferenciar lo bueno de lo malo en el aplastante ruido bajo el que vive. Y, por si acaso, mejor estar callado siempre para no terminar... Ver Más