Desde hace cinco años el mercado de los juguetes es objeto de un fenómeno del todo extraño, un estancamiento de precios que lo hace ajeno a la crisis inflacionaria . La vivienda, los alimentos, la electricidad, los coches, los seguros, los viajes o el transporte…; todo lo que toca a los adultos se encarece, pero en el mundo de los niños el tiempo económico parece haberse detenido, tanto es así que en los últimos trece años la industria juguetera no ha logrado aumentar ni un euro su facturación. Súmense las dos cosas, y se descubre que estamos ante un síntoma más de una crisis social de primera magnitud, aquello que algunos llaman el 'suicidio demográfico' . Entre noviembre de 2019... Ver Más