Con 16 años de exilio en Mallorca, Ligia Lilibeth Vásquez no podía evitar ayer la emoción tras conocer la detención de Nicolás Maduro. «Ahora podemos hablar, ahora ya no tenemos miedo. Han sido horas de emoción, de tensión, pidiendo que se lleve a cabo una justicia rápida. Cada venezolano tiene una historia que contar», señaló esta mujer que está en contacto con sus compatriotas en las Islas pero también con todo lo que sucede con sus compatriotas en el resto de España.