Cada vez hay más jóvenes que ignoran nuestro tétrico pasado. A menudo se escuchan voces juveniles afirmando que «el franquismo no fue tan malo». Manipulados y engañados, algunos intentan justificar una dictadura terrible. Se abre así el camino al avance de la extrema derecha hacia el poder, coincidiendo con angustiosos signos de ultraderechización del conservadurismo clásico.